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'Obi-Wan Kenobi': la fuerza de la nostalgia por las precuelas contraataca en la nueva serie de 'Star Wars'

El jedi que sobrevivió a la Orden 66 (y a las precuelas), Ewan McGregor, regresa junto a Hayden Christensen y con la directora Deborah Chow.
Ewan McGregor retoma el papel del mítico Jedi Obi-Wan Kenobi
Ewan McGregor retoma el papel del mítico Jedi Obi-Wan Kenobi
Cinemanía

“La peor película de ‘Star Wars”. Era mayo de 1999 y la crítica cargaba sin piedad contra el esperado estreno de La amenaza fantasma. La cosa no remontaría con sus sucesoras. George Lucas había regresado a la Galaxia Muy, Muy Lejana alentado por los avances tecnológicos y sus ganas de abordar el pasado de Darth Vader, pero las precuelas fueron duramente criticadas por su tono infantiloide y personajes como el vapuleado Jar Jar Binks.

¿El único que se salvó de la quema? Obi-Wan Kenobi, ese padawan pegado a su trenza que, en cuestión de tres películas, se convirtió en maestro Jedi de moral inquebrantable, pero con un discípulo al que el rojo Sith le tentaba demasiado. Como Yoda o Han Solo antes que él, Kenobi se impuso al apellido Skywalker y ahora, casi 20 años después de La venganza de los Sith y con las precuelas reivindicadas por los millennials, Ewan McGregor regresa al universo warsie para explorar el periodo más oscuro en la vida de su personaje, los años que separan los Episodio III y IV.

Aunque fuera de pantalla han pasado dos décadas desde que Anakin (Hayden Christensen) sucumbiera al Lado Oscuro, en la Galaxia lejana ‘solo’ han transcurrido 10 años al comienzo de Obi-Wab Kenobi. La Inquisición Imperial, liderada por el Gran Inquisidor (Rupert Friend), persigue a los Jedi que han sobrevivido a la Orden 66, aquel protocolo que identificaba a todos los individuos sensibles a la Fuerza como traidores a la República Galáctica

Ewan McGregor en 'Obi-Wan Kenobi'
Ewan McGregor en 'Obi-Wan Kenobi'
Cinemanía | Matt Kennedy

Kenobi, oculto en Tatooine y aún desconsolado por la transformación de su expupilo y amigo en Lord del Sith, cuida del pequeño Luke Skywalker en la distancia. “Es un momento especialmente oscuro no solo para Kenobi sino también para la Galaxia”, nos adelanta Deborah Chow (The Mandalorian), que dirige los seis episodios de la ficción, convirtiéndose en la primera mujer responsable de una superproducción de Star Wars: “Tras la Orden 66, muchos Jedi han fallecido y otros se esconden para evitar ser cazados. El Imperio está en ascenso. Obi-Wan se enfrenta a eso a la vez que arrastra lo que pasó con Anakin en La venganza de los Sith”.

Pese a conocer los entresijos galácticos gracias a su trabajo en The Mandalorian, el reto para Chow en esta nueva apuesta ha sido mayúsculo. Para empezar, tuvo que situar la historia en medio de las dos primeras trilogías cinematográficas: “Sabíamos el principio y el final de muchos de nuestros personajes y fue todo un desafío contar el segundo acto de la función, aunque también resultó interesante porque teníamos un trasfondo muy potente”. 

Un trasfondo, o legado, que tiene nombre propio: George Lucas. ¿Impone dar continuidad a su relato? “¡Sí! ¡Estos son protagonistas icónicos de la saga! Teníamos que hacerles justicia, pero fue un honor recuperar esta Galaxia para narrar un nuevo episodio”. A falta de Lucas, la directora ha contado con la ayuda de los veteranos McGregor y Christensen. “Soy una suertuda por haber estado rodeada de tanto talento. Ewan también es productor y estuvo involucrado desde el principio, fue un gran apoyo”, nos cuenta. “En cuanto a Hayden, ambos somos de Toronto y ha sido maravilloso crear a Darth Vader con él”.

Más allá de Darth Vader (con el retorno de Hayden Christensen), el personaje de Reva (Moses Ingram) está llamada a ser una de las grandes villanas de la serie.
Más allá de Darth Vader (con el retorno de Hayden Christensen), el personaje de Reva (Moses Ingram) está llamada a ser una de las grandes villanas de la serie.
Cinemanía | Matt Kennedy

Una de las decisiones más difíciles que tuvo que tomar el equipo, reconoce Chow, fue precisamente la de si recuperar o no al emblemático villano de cine en esta trama en torno a su maestro. “Lo hablamos mucho, no es algo que decides a la ligera”, recuerda. “Nos preguntamos qué era importante para Obi-Wan, quiénes habían tenido mayor impacto en su vida. Viniendo de La venganza de los Sith, Anakin y Vader había jugado un papel fundamental en su viaje, y sabemos que continuarían haciéndolo en Una nueva esperanza. Eso fue lo que nos hizo contar con Vader en la serie; no tenía sentido hablar de Obi-Wan y obviarlo”. 

Galaxia renovada

Aunque el legado pesa y son varios los actores que regresan a la franquicia en esta nueva aventura, como Joel Edgerton en la piel de Owen Lars, también hay caras nuevas en uno y otro lado de la Fuerza. Entre ellas, destaca la de la inquisidora Reva, interpretada por Moses Ingram (Gambito de dama). “Los personajes clásicos son el mayor reto por su origen y por la relación de la audiencia con ellos. Incluir figuras nuevas como Reva te dan más libertad”, asegura Chow. 

Tan solo una semana duró el casting de Ingram, quien, pese a no estar familiarizada con Star Wars, sintió al instante una conexión con esta “cazadora implacable, la antagonista que el héroe siempre necesita”. Se trata de una de las subordinadas del Gran Inquisidor. “He oído que soy la primera mujer negra peligrosa en Star Wars y eso es importante”, nos explica la actriz visiblemente entusiasmada: “La Galaxia Muy, Muy Lejana no tiene demasiada gente de color y, con Reva, muchos niños por fin verán en ese mundo de la TV el suyo. Me siento afortunada de ser parte de cualquier cosa que haga que una niña negra se sienta vista, que se sienta fuerte, representada, inspirada y empoderada”.

Imagen de 'Obi-Wan Kenobi'
Imagen de 'Obi-Wan Kenobi'
Cinemanía

Otra novedad importante en Obi-Wan Kenobi, dejando de lado más fichajes como Rupert Friend, Kumail Nanjiani e Indira Varma, pasa por los avances tecnológicos. Recordemos que el motivo principal por el que George Lucas reabrió la franquicia en los 90 tras darla por finiquitada una década antes fue el desarrollo de nuevas técnicas en la industria, sobre todo en lo referente al CGI. 

Por suerte, Chow, fan confesa de la ciencia-ficción y la fantasía (“Para mí, Star Wars es la madre de todo eso. La narrativa, los mitos en los que se basa, la creación de mundos... Siempre lo he usado como referencia”), sigue el ejemplo de Lucas y sube el listón recuperando el Stagecraft de The Mandalorian, una tecnología revolucionaria que consiste en utilizar paneles LED para crear un escenario vivo y cambiante alrededor del actor, dando así lugar a una experiencia mucho más inmersiva: “Cuando llegué a Obi-Wan Kenobi, quise aplicar todo lo que aprendí en The Mandalorian e ir más allá con esa tecnología”, afirma la directora: “Esta herramienta realmente te permite crear otros mundos, toda esa mitología que envuelve esta franquicia. Gracias a ello hemos podido mantener esa calidad de cine”.

Con la buena acogida de otras series galácticas, sus ilustres protagonistas, el apoyo incondicional del fandom millennial y la música de John Williams como aval, Obi-Wan Kenobi ya es prácticamente un éxito asegurado en la constelación de George Lucas. Sobre todo porque, tal y como promete su directora, ha dejado de lado complejos pasados, expectativas inalcanzables y presiones sobre a quién va dirigida la trama para ahondar en la crisis existencial de uno de los maestros Jedi más queridos. “Queremos honrar a Obi-Wan, un héroe admirado incluso entre los detractores de las precuelas”, zanja Chow. Al fin y al cabo, él era lo mejor de las peores películas de Star Wars, y ahora resulta que las películas tampoco eran tan malas.

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