La historia real detrás de la nueva ficción sobre el asesino en serie Jeffrey Dahmer

'Monstruo: la historia de Jeffrey Dahmer' presenta la vida del 'caníbal de Milwaukee' a través de 10 capítulos.
Jeffrey Dahmer, en la ficha policial que se le hizo tras su detención.
Jeffrey Dahmer, en la ficha policial que se le hizo tras su detención.
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Entre 1978 y 1991, el conocido como 'caníbal de Milwaukee' o 'monstruo de Milwaukee' asesinó a 17 hombres. Su caso originó un gran impacto en la sociedad estadounidense, que en los años 70 había sufrido un auge en la aparición de asesinos en serie. Un terror colectivo aupado también por el modus operandi de Jeffrey Dahmer, quien llevó a cabo prácticas de antropofagia, necrofilia y pederastia. Ahora, la miniserie de Netflix Monstruo: la historia de Jeffrey Dahmer recupera esta figura sádica. 

Evan Peters (American Horror Story) se introduce en la piel del criminal, que atraía a sus víctimas en Walker's Point (Milwaukee, Wisconsin), una zona de bares gay que actualmente es visita obligatoria en los tours más macabros. Un morbo presente también en las grandes cifras de audiencia de la nueva producción creada por Ryan Murphy y Ian Brennan.

La crueldad de estos crímenes se suma a la ineptitud de las autoridades, quienes tardaron una eternidad en encontrar sospechosos y a los que se les escapó en varios ocasiones Dahmer, pese al enorme rastro que dejó a su paso. Una sucesión de errores que provocó el despido de muchos de los implicados en las investigaciones. 

Problemas con el alcohol y primer entrada en prisión

Dahmer demostró un comportamiento errático e introvertido desde bien pequeño. Una actitud empujada por los problemas mentales que su madre poseía y las peleas constantes con el padre de la familia. Su infancia fue verdaderamente infeliz e hizo germinar pronto la semilla del mal. A los 10 años, Dahmer ya disfrutaba destripando peces y buscando animales arrollados en la carretera, que diseccionaba para su propio disfrute. 

En su adolescencia, Dahmer también se dio a la bebida. Un hecho que no impidió que acudiera durante un tiempo al Ohio State University, donde sus adicciones provocaron que abandonara prematuramente. ¿Su siguiente destino? La llegada a las filas del ejército estadounidense en Alemania, de donde también fue expulsado por sus problemas con el alcohol. 

En 1979 regresó a su hogar. Si bien, Dahmer fue detenido poco después, acusado de acariciar y fotografiar a un joven de 13 años. Una denuncia por la que pasó 10 meses en prisión. La suma de sus problemas familiares, el alcoholismo, el ejército y la cárcel finalmente dinamitaron el lado más horripilante de su mente. La masacre no había hecho más que comenzar, en una época en la que contaba tan solo con 18 años.

Una masacre en Milwaukee

Tras su salida de prisión, el apartamento de North 25th Street se transformó en su centro de operaciones. Allí cometió toda clase de fechorías, después de cortejar a sus ligues y llevarlos a su hogar, donde eran drogados y estrangulados. Un método habitual al que se unieron esporádicamente procedimientos como el desmembramiento de los cuerpos o la inyección de ácido clorhídrico a través de un agujero en el cráneo, entre otras cruentas tropelías. 

El 22 de julio de 1991, Tracy Edwards, su última víctima, consiguió escapar del lugar esposado. Así las autoridades dieron finalmente con Dahmer, quien intentó escapar sin éxito. En su casa encontraron diferentes órganos, cráneos, un corazón en en el congelador y sangre en las paredes.

El psicópata fue diagnosticado de trastorno límite de la personalidad, trastorno esquizotípico de la personalidad y un trastorno psicótico, que no impidieron que fuera juzgado hasta a 15 cadenas perpetuas. Durante el transcurso judicial, Dahmer reconoció haber cometido canibalismo y necrofilia. 

Su muerte resultó igual de violenta. El preso afroamericano Christopher Scarver asesinó a Dahmer a los 34 años, mientras cumplía condena en la cárcel de Columbia Correctional Institution en Portage, Wisconsin.

Scarver también fue responsable de la muerte de Jesse Anderson, quien había matado a su mujer. Dos asesinatos que muchos señalaron como un ajuste de cuentas racial, puesto que ambos habían mermado especialmente a la población negra de EE UU. Una desaparición a la altura de uno de los psicópatas más temidos del país. 

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