'Antidisturbios': así fue la investigación de Sorogoyen y Peña para crear a sus policías de la calle

Los guionistas de 'El reino' o 'Madre' nos meten en el furgón policial que protagonizan Raúl Arévalo, Álex García, Roberto Álamo, Patrick Criado y Hovik Keuchkerian.
'Antidisturbios': así fue la investigación de Sorogoyen y Peña para crear a sus policías de la calle
'Antidisturbios': así fue la investigación de Sorogoyen y Peña para crear a sus policías de la calle

"ME GUSTA MI TRABAJO AUNQUE A VECES SEA INCÓMODO. Me gusta pensar que ayudo a que las cosas funcionen aunque sea un poco mejor”. Habla Diego López (Raúl Arévalo), uno de los seis policías antidisturbios que forman el furgón Puma 93. Habla así explicando por qué trabaja en lo que trabaja, defendiéndose ante una investigación de Asuntos Internos, liderada por una policía con muchas ganas, Laia Urquijo (Vicky Luengo). En esas frases que dice en el segundo episodio de la serie Antidisturbios, creada por la dupla estrella del cine español (Madre, Que Dios nos perdone), Rodrigo Sorogoyen (que también dirige casi todos los capítulos) e Isabel Peña, quizá esté la clave del esfuerzo de estos dos guionistas por intentar despejar los prejuicios del espectador hacia estos policías. Casi tan complicado como fue lograrlo con el corrupto Manuel (Antonio de la Torre) en El reino.

“Es siempre una de nuestras obsesiones: yo te planteo las preguntas y luego tú buscas las respuestas”, dice Peña sobre el reto de mantener una difícil equidistancia con sus protagonistas. “Creo que si vas con las pistolas enfundadas puede ser un buen viaje. Y creo que no nos ha temblado la mano. Cuando hemos tenido que contar temas como los de  la manifestación, lo hemos hecho, no podíamos no contarlo”. Sorogoyen añade: “Cualquiera que haya visto nuestras películas estará de acuerdo en que queremos tratar a los personajes como seres humanos con todos sus grises y todas sus contradicciones. Y sabíamos que lo interesante de la serie no era ponerles de buenos o malos, sabíamos que el espectador se iba a hacer esa primera pregunta. ¡Esa primera pregunta nos encanta! Luego también está el reto de que, hecha esa pregunta, te interesen la serie y los personajes y te vuelvas a preguntar: ‘Pero entonces: ¿son buenos o malos?’. A veces sí, a veces no, unos más, otros menos”.

POLICÍAS Y CORRUPTELAS

La idea del furgón de antidisturbios con seis policías fue la génesis de este proyecto. Entrar a conocer más a estos agentes, esta gente que “puede ser el hombre más animal en la calle y el padre más tierno en su casa”, entrar hasta la cocina, literalmente, de sus casas, de sus vidas privadas. Crearon seis perfiles de hombres distintos: Osorio (Hovik Keuchkerian), el jefe; Diego (Raúl Arévalo), el más calmado; Úbeda (Roberto Álamo), un veterano con problemas de ansiedad; Rubén Murillo (Patrick Criado), el más joven; Alexander (Álex García), el bien colocado, con un tío en puestos altos en la Policía; y Elías (Raúl Prieto), el nuevo. Ellos son los protagonistas, pero también el macguffin de una trama política corrupta que va avanzando en los seis episodios de esta primera temporada. “Me hace mucha gracia lo del macguffin porque es totalmente cierto para nosotros como guionistas y como habitantes de este país”, explica Peña.

Y frente a los seis antidisturbios, una mujer: Laia Urquijo (Luengo), el nexo entre las dos historias, entre

los dos mundos, una policía joven y muy preparada. Una mujer “perfectamente imperfecta”, como dice Peña, y que acaba siendo la protagonista real de la serie. “Sus errores desencadenan eventos, sus aciertos también. No fue algo muy teórico, es que salía orgánico”, aclara. Pero llegar a ese resultado, entrelazar las dos historias, policías y corrupción, fue “un quebradero de cabeza” para los creadores. “Era casi como mezclar dos géneros, aunque ambos fueran policiacos: con los antidisturbios queríamos tocar temas sociales y la trama de investigación era trileresca, pero también queríamos hablar de corrupción. Nos parecía que eran dos materiales que incluso podían ser incompatibles, pero a base de horas y horas de curro… Queríamos huir de la falta de verdad y de verosimilitud”, continúa Isabel Peña. Gracias a la investigación y a sus entrevistas con policías antidisturbios, lograron desbloquearse y al final entregar una serie que, forzándoles a etiquetar, definen como “un policiaco pero de personajes”, según Peña. “La realidad, lo que estás oliendo, es policial, y la trama es una excusa. Creo que lo que mola de la serie, o lo que me fascina, es meterme en la casa de Úbeda, de López…”, añade Sorogoyen.

Para el que también es director de la serie, el reto solo empezaba cuando acabaron el guion. El rodaje, asegura, ha sido “el más complicado” de su vida. “Por las escenas de acción y la longitud: cuatro meses”, dice recordándolo. La primera semana rodaron el desahucio con el que arranca la serie, 20 minutos de tensión pura que terminan con la muerte de un inmigrante, Yemi (uno de los temas sociales que tratan). “Acabamos físicamente doloridos, destrozados. Fueron siete días de rodaje para esa escena”, prosigue. Menos largo, pero también complicado, fue el plano secuencia de una persecución y carga tras un partido en el Bernabéu. Y, sin embargo, los extras, las carreras se quedan en nada frente al cara a cara del plano secuencia de una cena entre los seis protagonistas en el último capítulo. Más emoción, más trabajo actoral, mucho ensayo. 17 tomas necesitaron. Y no son tantas, por la confianza total de Sorogoyen en unos actores que, en su mayoría, imaginaron desde el papel.

Ahora la pregunta podría ser: ¿tendrá continuación esta ficción? “Estamos tomando la decisión ahora mismo de si habrá segunda temporada”, confiesa Rodrigo Sorogoyen. “Puede que haya o no, depende de si encontramos la trama”. Cuando empezaron hace dos años a trabajar en Antidisturbios, Soroyogen y Peña no pensaron en si esta historia se podría proyectar en varias temporadas. Se centraron en esta y, ahora, mientras deciden, la han dejado abierta para poder continuar con un cliffhanger… curioso.

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