'The Velvet Underground': Todd Haynes pela el plátano más famoso del rock en su primer documental

El documental se estrena este 15 de octubre en Apple TV+ tras su paso por Cannes o San Sebastián.
Todd Haynes dirige 'The Velvet Underground'
Todd Haynes dirige 'The Velvet Underground'

La cita, atribuída a Brian Eno, ha sido usada tantas veces que ya huele a rancio: puede que el primer álbum de The Velvet Underground (The Velvet Underground and Nico, 1967) solo vendiera 30.000 copias cuando salió, pero todas las personas que lo compraron acabaron montando un grupo. Con seis añitos escasos por entonces, el director Todd Haynes era demasiado joven como para llevarse a casa aquella rodaja de vinilo agraciada con la warholiana pegatina de un plátano, pero el autor de Lejos del cielo aúna dos requisitos necesarios para glosar la vida y milagros de esta banda: su querencia por el punk, movimiento que no se entendería sin ese precedente, y su afición a poner en solfa mitos de la música popular mediante tratamientos heterodoxos.

Tras haber convertido la historia de The Carpenters en una tragedia grotesca con muñecas Barbie (su debut Superstar, 1987), enfurecido a David Bowie mediante el relato en clave Velvet Goldmine (1998) y descompuesto la carrera de Bob Dylan en una suma de alegorías (I’m Not There, 2007), Haynes opta en The Velvet Underground por el documental, un formato con el que nunca se había atrevido hasta ahora y al que recurre, explica, con la intención de “capturar el mundo visual de la Nueva York de los 60, sin el que este grupo nunca hubiera sido posible”. Así pues, tiene donde rascar: nacida como un choque de trenes entre el rock’n’roll (vía Lou Reed, chaval judío de familia bien que quería ser el malo del cuento) y experimentación sonora (el iracundo galés John Cale, dispuesto a tirar a la basura su carrera en la música clásica), ‘la Velvet’ no tardó en caer en las garras de un Andy Warhol que, fiel a su costumbre, los usó como mascotas para después dejarles tirados a la altura de su segundo elepé. 

Siempre rodeados de personajes inclasificables (Jonathan Richman, Danny Fields, Nico, el pope del minimalismo LaMonte Young) y con una enciclopedia de anécdotas morbosas (aunque uno de sus himnos se titulase Heroin, su droga de referencia eran las anfetaminas), The Velvet Underground dejaron un rastro de ruido y canciones gloriosas, desde I’ll Be Your Mirror hasta esa Sweet Jane de cuyo riff de guitarra bebieron los mismísimos ABBA. Así pues, ¿qué importa cuántas personas se compraran aquel disco?

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