[Cannes 2021] 'The Souvenir: Part II': Joanna Hogg culmina con una secuela perfecta

Joanna Hogg, Honor Swinton Byrne y Tilda Swinton cierran el díptico autobiográfico.
Honor Swinton Byrne.
Honor Swinton Byrne.
Cinemania

Joanna Hogg siempre pensó en The Souvenir como un díptico, dos películas que recogerían un episodio doloroso de su vida. Pero también un momento que definió la directora y artista que ha acabado siendo. La actriz Tilda Swinton compartió con ella aquellos momentos de juventud y formación y juntas los han revivido en pantalla, con la actriz interpretando a la madre de la protagonista, un alter ego de Joanna, a su vez encarnada por la hija de Tilda, Honor Swinton Byrne.

The Souvenir sorprendió en 2019 a la cinefilia. Su naturalista puesta en escena, su narrativa a retazos de memoria, su elegancia intelectual. El descubrimiento de Honor Swinton Byrne. La segunda parte arranca donde la primera que se quedó, horas después, algún día quizá tras la tragedia: Julie (Honor) está recuperándose y descansando en casa de sus padres. Su madre (Tilda) la cuida con amor, desayuno a la cama, libertad absoluta, un mundo de privilegios cálido y cándido.

[Ojo spoiler, si no has visto la primera] Julie se enfrenta a la muerte de Anthony, intenta entender qué pasó, reconstruyendo sus últimos pasos, conociendo a todos aquellos que le trataron en sus últimos días. Descubre que no sabía quien era, que era un experto del disfraz y la máscara, de la mentira. Y que, a través de esas falsas identidades, la tenía controlada.

En ese proceso, Julie decide investigar a través del propio cine y cambia la idea de su corto de fin de curso, su proyecto de graduación. Decide contar su propia historia, que también fue el corto que Joanna Hogg presentó en su graduación, un corto en el que aparecía Tilda Swinton. Realidad y ficción van tan de la mano que Swinton ha admitido después de la proyección que lleva incluso los mismos zapatos que usó en el filme original.

Imagen de 'The Souvenir'
The Souvenir Part I.
Cinemanía

The Souvenir Part II es un juego de espejos delicado. Un ejercicio de instrospección cinematográfica, que entra y sale del rodaje, un rodaje dentro de un rodaje que fue una vez real. Es el final del viaje de búsqueda de la voz artística de una directora. La revelación del cine como salvavidas. Sus profesores, sus compañeros acusan a Julie de no saber lo que está haciendo, de saltarse todas las normas de la realidad, pero ella no quiere representar la realidad, quiere mostrar la que imagina.

Está llena de nuevos personajes que sobrevuelan la realidad de Julie: un actor seductor (Charlie Heaton, Stranger Things), un montador comprensivo (Joe Alwyn) y un director egocéntrico e irónico (Richard Ayoade), quien suelta agresivas frases como dardos educadores: “Evitar la tentación de ser obvio”. Esa sutileza que tan bien define el cine de Joanna Hogg. En su estructura narrativa fragmentada a través de la memoria y en los detalles musicales y artísticos que definen una época, un momento, una clase, un privilegio intelectual que no molesta.

Es también una historia de las etapas del duelo. El duelo por los amigos ausentes y el duelo por dejar atrás la juventud. Llegar a esos 30 de mayor seguridad y confianza, de no dejarse influir por las opiniones de los demás. De encontrar la felicidad. ¿Y qué le hace feliz a Julie (Joanna)? “Que la gente no se olvide de la película cuando aparecen los créditos finales”. Felicidad alcanzada.

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