¿Te casarías con un Edward Cullen de cartón?

Una artista conceptual estadounidense planea llevar a cabo el acto definitivo de fanatismo hacia 'Crepúsculo': subir al altar junto a un recortable de Robert Pattinson. Por CINEMANÍA
¿Te casarías con un Edward Cullen de cartón?
¿Te casarías con un Edward Cullen de cartón?

La verdad es que, cuando leímos por primera vez esta noticia (vía Filmdrunk), casi nos da un soponcio. Vale que, en CINEMANÍA, somos defensores a ultranza del fenómeno fan, y que pocos nos ganan en entrega a nuestras figuras favoritas de Hollywood. Pero enterarnos de que Lauren Adkins, una nativa de Tennessee (EE UU), pensaba casarse en Las Vegas con Edward Cullen nos sobrepasó. Porque, sí, hablamos del vampiro casto de Crepúsculo, pero no de Robert Pattinson (quien, por cierto, está a la espera de ser papá junto a Kristen Stewart), sino de un recortable de cartón del actor inglés, de los que se ponen en las entradas de los cines para promocionar las películas. Incluso los más twihards de entre nuestros lectores reconocerán que eso es pasarse un poco de la raya.

Pasado el primer patatús, la cosa se fue aclarando. El caso es que Lauren Adkins no es una fanática de la saga de Stephenie Meyer, sino una artista conceptual, que prepara la boda como trabajo de fin de tesis para doctorarse en Bellas Artes por la Universidad de Las Vegas. Interesada por "desafiar los estereotipos de género", la artista decidió hacer realidad el sueño de muchas fans (y de muchos, seguramente también), subiendo al altar en compañía de "una figura que muchas chicas desean tener como protector" dadas sus cualidades de "inhumanamente guapo, apasionado y posesivo". Aprovechando la ley matrimonial, más bien laxa, que rige en la capital del juego, Adkins planea llevar a cabo su boda en una de las muchas 'capillas del amor' características de la ciudad. Mira tú, igualito que Alaska y Mario Vaquerizo.

No obstante, el sacrificio matrimonial de Lauren Adkins en nombre del arte se ha torcido un poco. Para redondear la ironía de su propuesta, la performer contaba con hacerse pasar por una fanática de Crepúsculo, haciendo creer a los medios que su intención de casarse con el Edward de dos dimensiones era real. Sin embargo, la jugada de Adkins despertó más atención de la deseada, con lo cual ella tuvo que hacer pública la naturaleza de la jugarreta. Pese a todo ello, sus planes siguen adelante: la boda se celebrará en una fecha aún por determinar, y contará con un banquete y un baile, a los cuales seguirá un divorcio según el procedimiento legal. Para que el resto de fans del personaje, suponemos, puedan seguir soñando con llevárselo al huerto, aunque sea en forma plana.

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