Nacimientos malignos: los partos más terroríficos del cine

¿Piensas que Kristen Stewart lo tendrá crudo al dar a luz en 'La saga Crepúsculo: Amanecer'? Entonces es que no conoces esta colección de nacimientos monstruosos. Por CINEMANÍA
Nacimientos malignos: los partos más terroríficos del cine
Nacimientos malignos: los partos más terroríficos del cine

"El feto es demasiado fuerte"es, sin duda, la frase con la que se han quedado muchos espectadores del traíler de La saga Crepúsculo: Amanecer. Los amantes del serial tiemblan al oírla, porque ya conocen la historia y saben la que le espera a Bella (Kristen Stewart) cuando dé a luz a su pequeña híbrido humano-vampírica. Los antifans, por su parte, la recuerdan porque... Bueno, mejor lo dejamos.

Reconozcamos que, al escribir sus libros Stephenie Meyer dio en la diana: pese a lo feliz de sus resultados un parto conlleva elementos que uno asocia con una película de terror. ¿Ejemplos? Unos cuantos: sangre, tejidos orgánicos diversos, instrumentos quirúrgicos de aspecto inquietante y, si no hay anestesia epidural a mano, dolor. Mucho dolor. Y, si en el embarazo han terciado criaturas de una especie distinta a la humana (aunque, ni te contamos. Con el mismo espíritu con el que te ofrecimos nuestras películas no aptas para padres preocupados, en CINEMANÍA hemos recopilado esta lista de nacimientos terroríficos con los que nos ha obsequiado el cine. Te garantizamos que, de puro repugnantes, algunos de ellos harán sentir contracciones hasta a los chicos.

Xtro (1983)

La madre: Una infeliz humana (Susie Silvey) que tiene la desgracia de estar en la casa de campo equivocada en el momento equivocado. Básicamente cuando el alien protagonista tiene ganas de bunga-bunga.

El parto: Hiperveloz, y asesino. No es sólo que la criatura infecte a su víctima por vía oral, tentáculo mediante, sino que la gestación se realiza en un tiempo récord y el retoño surge de su vientre como un señor ya crecidito. Hasta se da una ducha él solo después de nacer.

Cromosoma 3 (1978)

La madre: Tras romper con su marido, Samantha Eggar se confía a los cuidados del doctor Oliver Reed y sus terapias evolutivas. El resultado será digno de una película de David Cronenberg, quien purgó aquí las neuras de un reciente divorcio.

El parto: Virginal y extrauterino. Sin concurso de varón, Samantha concibe a sus pequeños (una especie de clones que matan gente) en vesículas formadas en su abdómen, las cuales desgarra con sus manos para dar a luz. Uf...

La novia de Chucky (1998)la_novia_de_chucky

La madre: Una muñeca muy viciosa con la voz de Jennifer Tilly. Con ese gusto para la ropa y esos aires de señorita, tenía que llamarse Tiffany por narices.

El parto: Virando definitivamente al cachondeo en su cuarta entrega, la saga Muñeco diabólico nos demostró que un pedazo de plástico puede dar a luz, previo coito juguetero, y dejar así las puertas abiertas a una futura secuela. Y así fue: en La semilla de Chucky (2004) supimos que el fruto de sus relaciones se llamó Glen. ¿O era Glenda?

À L'Intérieur (2007)a_l_interieur

La madre: Por si no fuera bastante con haber perdido a su esposo en un accidente de tráfico, la embarazadísima Alysson Paradis se enfrenta a una enloquecida Beatrice Dalle que quiere robarle a su hijo no nacido.

El parto: Inolvidablemente triste. Cuando el destino (en forma de policía con daños cerebrales) hace de las suyas, las tornas cambian, y la asesina se convierte en inesperada comadrona.

La mosca (1986)la_mosca

La madre: Geena Davis se alegra mucho cuando descubre que la semilla de Jeff Goldblum ha arraigado. Hasta que descubre que los genes de su amado se han combinado con los de un insecto: usar cabinas teletransportadoras sin la protección adecuada, es lo que tiene.

El parto: Grotesco. El cachondo de David Cronenberg (sí, otra vez él) se reservó el papel de cirujano en este nacimiento infernal, cuyo producto es una larva gigante. Lo más irritante de todo, en el mejor sentido, es que [SPOILERS] se trata de un sueño de la protagonista [/SPOILERS].

Amanecer de los muertos (2005)

La madre: Mientras sus compañeros combaten a tiros a los muertos vivientes, la zombificada Inna Korobinka da a luz a un pequeño engendro en la trastienda de un centro comercial.

El parto: Putrefacto. La expresión "nacido muerto" nunca ha tenido connotaciones más siniestras que en esta escena, con la que Zack Snyder se ganó a pulso su fama de incorrección política.

Pro-vida (2007)

La madre: Tras ser violada por un demonio, Caitlin Watchs busca a un médico que la ayude a abortar como sea. Lo malo es que su familia, un comité de paletos con rifle encabezado por Ron Perlman, tiene ideas muy diferentes al respecto.

El parto: Irónico. El director John Carpenter, que realizó este corto para la serie Maestros del terror, se marcó una de sus legendarias burradas con este final. A veces, "la voluntad de Dios" se ejecuta a tiro limpio.

V: La batalla final (serie, 1984)

La madre: Seducida y abandonada por un visitante reptiliano, Robin (Blair Tefkin) se ve a sí misma con un bombo extraterrestre a cuestas. Lo más sensato sería abortar, pero la operación puede poner en peligro su vida: hay que llevar el embarazo a término.

El parto: De gemelos. El primero en nacer es una niña monísima, pero con lengua de lagarto, que crecerá para convertirse en mesías interestelar. El segundo, por su parte, dio pesadillas a una buena cantidad de niños durante los 80 (y a sus padres también, qué duda cabe).

Estoy vivo (1974)

La madre: Las consecuencias del uso de Talidomida, un medicamento para embarazadas que producía malformaciones en los niños, fueron un verdadero pánico social durante los 60. La sustancia consumida por Sharon Farell en esta película no se llama así, pero la idea queda clara.

El parto: Carnicero. Y breve, también, porque se resuelve mediante una elegante elipsis: oímos el llanto del niño, el padre entra en el paritorio... Y descubre a todo el personal médico horriblemente asesinado. Sólo queda una pregunta: ¿dónde se ha metido el pequeño mónstruo?

Alien (1978)

El padre: Por una vez, aquí el que pare con dolor es un hombre. En concreto, el astronauta John Hurt, fecundado por un huevo alienígena tras meterse en la nave alienígena que no debía.

El parto: Sorprendente. No por el sexo de quien lo padece, ni porque el feto se haga a mordiscos su propio orificio de salida, sino también porque Ridley Scott, en un arrebato de genio, no contó nada sobre la escena al resto de los actores. El gesto de Sigourney Weaver, escondiéndose tras el fornido Yaphet Kotto, demuestra que incluso ella puede sentir miedo.

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