Lesbianas asesinas en el cine: ¿es ‘Instinto Básico’ una película lesbófoba?

El libro 'Ausencia y exceso', de Francina Ribes Pericàs, explora la representación de la figura sáfica en el neo-noir y el cine contemporáneo. 
Lesbianas asesinas en el cine ‘¿Es ‘Instinto Básico’ una película lesbófoba
Lesbianas asesinas en el cine ‘¿Es ‘Instinto Básico’ una película lesbófoba
Dos Bigotes / CINEMANÍA
Lesbianas asesinas en el cine ‘¿Es ‘Instinto Básico’ una película lesbófoba

Tras la estela del noir de los años 30, 40 y 50, Paul Verhoeven logró recuperar el espíritu del género en Instinto básico, el filme que encumbró a la fama en 1992 a Sharon Stone, pero que ha quedado en entredicho con las revisiones actuales y las denuncias de la actriz norteamericana hacia el famoso cruce de piernas. La sexualización extrema de la femme fatale reconvertida en el máximo exponente de la lesbiana asesina en el cine, cuyo eco resuena aún en los proyectos cinematográficas actuales.

Muchos ni recuerdan que el personaje de Catherine Tramell era bisexual en Instinto básico, puesto que se presentaba como parte del juego de seducción con Michael Douglas y la mirada morbosa de un cineasta masculino. El papel de la lesbiana asesina que se repetiría en diversos filmes en los años 90, en el conocido como neo-noir.

Ahora, el libro Ausencia y exceso: El arquetipo de la lesbiana y bisexual asesina en el cine de Hollywood y su potencial subversivo, escrito por Francina Ribes Pericàs y publicado en España por la editorial Dos Bigotes, analiza el papel de la lesbiana asesina en el cine. 

Un perfil reiterativo en filmes como Mujer blanca soltera busca... (Barbet Schroeder, 1992), Juegos salvajes (John McNaughton, 1998) o Criaturas celestiales (Peter Jackson, 1994), con la excepción que supuso la transgresora Lazos ardientes (Lilly y Lana Wachowski, 1996). Además, Ribes también aborda la connotación monstruosa hacia las lesbianas en los filmes sobre vampiresas, quienes se sumaron a las femmes fatales homicidas. 

La sexualización de le femme fatale y la vamp

"A pesar de que hay, desde hace décadas, escenas lésbicas explícitas en Hollywood, la mayoría de ellas no están creadas para representar lo que el lesbianismo es en esencia (el deseo de una mujer hacia otra mujer), sino que suelen recrear una especie de fantasía abstracta", destaca la autora en su nueva obra. Unas imágenes que contribuían a delimitar las representaciones de la lesbiana en la pantalla e invisibilizaban la realidad.

Así, los filmes del neo-noir quedaron marcados por la imagen del voyeur masculino y la sexualización de la figura de la lesbiana, cuyo amor y pasión siempre giraba en torno a los hombres. Una serie de personajes presentados como personas inmaduras, cuyas actos lujuriosos quedaban asociados también al alcohol y las drogas, la noche y el uso de las armas.

No obstante, la fortaleza de estos personajes femeninos produjo también un giro de tuerca en la forma de entender el safismo. Una subversión de una imagen inicialmente misógina y homófoba, cuyo poderío terminaba siendo entendido como la pugna incansable por la búsqueda de la felicidad y en contra de la sociedad heteropatriarcal, que las obligaba a ser quiénes no eran y las castigaba por suponer una amenaza contra la masculinidad, como individuas activas e independientes. 

Una doble lectura: homofobia y subversión 

¿Instinto básico y las películas del neo-noir sin realmente lesbófobas? Ribes aborda esta y muchas otras cuestiones en las páginas de su obra, donde no todo es blanco o negro, puesto que estas películas incluyen una doble lectura, en base a quiénes las consuman. 

La imagen de Tramell resultó de gran ayuda para la visbilización de la mujer lesbiana o bisexual, y tras esta vendrían numerosos ejemplos, que, pese que nacieron con el objetivo de satisfacer o ensalzar siempre los valores del protagonista hombre, consiguieron ocupar un lugar destacable y se convirtieron inesperadamente en un alarde de libertad, más allá del propio juicio con el que los cineasta las concibieron en el set de rodaje. 

"Lo que observamos en Instinto básico o en Juegos salvajes es que, en algunos casos, el hecho de desenmascarar este misterio impregnado de misoginia y homofobia y exponerlo de manera tan explícita y evidente hace que sean capaces a su vez de ridiculizado y contribuir a su desactivación", señala en el libro Ribes. 

El neo-noir y el cine de terror postergarían el legado de la lesbiana asesina hasta nuestros días, con herederas claras como las películas Mulholland Drive (David Lynch, 2001), Chloe (Atom Egoyan, 2009), Cisne negro (Darren Aronofsky, 2010) o Thelma (Joachim Trier, 2017), entre otros filmes citados por Ribes. 

Una figura recurrente en el cine mainstream y apropiada por el público lésbico, cuyas representaciones amorosas comenzaban a tener realmente cabida con títulos como Carol (Todd Haynes, 2015) o Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma, 2019), y series como Euphoria, pero, cuyo camino por la representación de la diversidad aún está lejos de ser el ideal.

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