La historia real detrás de 'La vampira de Barcelona'

El título de Lluís Danés, que recoge uno de los capítulos más sangrientos de la Ciudad Condal, ha conseguido cinco Premios Gaudí.  
La vampira de Barcelona
La vampira de Barcelona
Cinemanía

El 27 de febrero de 1912, un aviso a un agente municipal de Barcelona alertaba de la extraña presencia de dos niñas en una vivienda, una de las susodichas con el pelo rapado. Las autoridades se personaban en el lugar, donde descubrían que ambas habían sido secuestradas por Enriqueta Martí, la que posteriormente sería conocida como 'vampira de Barcelona'. Este es el punto de partida de la nueva película de terror de Lluís Danés, que se alzaba con el premio del público en el pasado Festival de Sitges y acaba de conseguir cinco Premios Gaudí 

La vampira de Barcelona ahonda en esta monstruosa figura real, responsable de secuestro, proxenetismo y asesinatos en serie de varios niños. Para ello, cuenta en el papel principal con Nora Navas, acompañada en el reparto por unos excelsos Bruna Cusí, Frances Orellá y Sergi López, en un filme rodado íntegramente en catalán.

En esta ocasión, la historia gira en torno al periodista Sebastià Comas (Roger Casamajor), adicto a los opiáceos y enredado con una prostituta (Cusí). El cruce en su camino de la historia de la pequeña Teresita y la aparición de un prostíbulo de menores de edad harán que su salud mental comience a tambalearse. 

El desmantelamiento verídico detrás de esta posible red delictiva es el foco principal del filme. Una noticia de las que los medios de la época se hacían eco como uno de los casos más seguidos. Los diarios de la criminal y algunas cartas completaban el puzle que ha llegado hasta nuestros días. Una historia repleta de horrores, en la que realidad y fantasía se entremezclan. 

Seguimientos del caso de los medios de la época
Seguimientos de los medios de las supuestas desapariciones
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La vampira saca los dientes

Nacida en 1871 en Sant Feliu de Llobregat, Enriqueta Martí Ripollés se mudaba a Barcelona a una temprana edad. En la gran ciudad sería primero niñera y después prostituta, antes de casarse con el humilde pintor Joan Pujaló. Posteriormente, ambos trabajarían en empleos de caridad y venta de antigüedades, hasta que ella terminó labrándose un renombre como curandera. 

Al igual que el filme de Danés muestra, Enriqueta se vestía con harapos por la mañana, mendigando junto a los niños que secuestraba y obligándoles a prostituirse. Todo cambiaba por completo por la noche, cuando ella se cubría con sus mejores galas en la búsqueda de los conspicuos eventos de la ciudad, donde se codeaba con las altas esferas y ofrecía sus servicios de curalotodo. De hecho, la secuestradora intentó montar su propio prostíbulo con jóvenes de entre 5 a 16 años, algo por lo que sería detenida y después liberada, al interceder por ella una gran figura desconocida de Barcelona. Y es que se dice que muchos miembros de la burguesía catalana hacían uso de sus servicios. 

En este mismo periodo, los rumores sobre las desapariciones de niños comenzaron a correr como la pólvora en Barcelona. Esto obligó al gobernador Manuel Portela Valladares a desmentirlos. Sin embargo, la desaparición de la pequeña Teresita Guitart el 10 de febrero de 1921 extendió el pavor entre los barceloneses. Su rapto se producía cuando su madre charlaba con una vecina en la puerta de su domicilio, cuando la joven se distraía curioseando por el lugar. Este momento era aprovechado por Enriqueta para engatusar a la niña y llevársela cubierta con un paño negro en la cabeza.

Nora Navas como la Vampira de Barcelona
Nora Navas como la Vampira de Barcelona
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Curanderismo y huesos humanos

Entresuelo de la calle Poniente, número 29. Claudina Elías alertaba al colchonero de la zona de que había visto la cara de unas niñas asomándose a una ventana en su vecindario, quien a su vez avisó al jefe de la guardia municipal José Asens. En su llegada a la vivienda, Enriqueta abría la puerta a las autoridades, quienes se encontraban con las dos pequeñas.

La niña de la cabeza rapada decía llamarse Felicidad, pero acababa señalando una coletilla curiosa: "aquí me llaman Felicidad". De esta forma, Enriqueta tenía que confesar que se la había encontrado en la calle. Por su parte, Angelita era la otra niña que aparecía en la casa y que era señalada por Enriqueta como su propia hija. Del tercer niño, al que la vecina había visto en otras ocasiones, no había rastro alguno.

Todas eran llevadas al cuartel general, donde Angelita contaba a los agentes que la mujer había matado a un niño con un cuchillo. La investigación en la vivienda encontraba muebles y ropajes caros, una lista de contactos con iniciales, un saco con el traje de un niño, un cuchillo manchado de sangre en la cocina y huesos humanos (que posteriormente eran señalados como los de un adulto). Su marido aparecería para señalar que llevaban cinco años sin vivir juntos y que nunca habían tenido prole. El relato adquiría cada vez un matiz más extraño. 

La vampira finalmente confesaría: "confecciono remedios utilizando determinadas partes del cuerpo humano. Como sé que me subirán al patíbulo, quiero que conmigo suban los demás culpables". Los rumores apuntaban a que ella estuvo detrás de muchísimas más muertes, algo que nunca fue demostrado. Además, esta también reveló que Angelita era hija de su cuñada, la cual había hecho creer que había muerto durante el parto. Enriqueta finalmente fallecía en 1913 en la cárcel de Reina Amalia a consecuencia de un cáncer de útero.

Imagen de 'La Vampira de Barcelona' de Lluís Danés
Imagen de 'La Vampira de Barcelona' de Lluís Danés
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La rumorología de la zona

El filme de Danés se hace eco también de algunos sonados rumores alrededor de la historia de Enriqueta: desde otra nueva implicación en un prostíbulo infantil ubicado en el barrio de El Raval, donde la policía había estado presuntamente compinchada; hasta los escondites en los que había escondido sus 'ungüentos mágicos' para los aristócratas, realizados con sangre y piel humana.

Pese a todo, muchas investigaciones apuntan a que la mayor parte de la narración era producto de la imaginación de la población de la zona. Muchas fuentes destacan que el secuestro de Teresita se produjo debido al trastorno mental de Enriqueta, quien no podía tener hijos. Otras fuentes incluso la señalan como un mero chivo expiatorio. Las desapariciones de niños, el oscurantismo y la relación de la alta clase con estas artes siempre será un misterio sin resolver. La historia negra de Barcelona posterga su legado en el cine de la mejor manera posible. 

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