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Gotham a vista de arquitecto: así ha cambiado la ciudad de Batman, desde el expresionismo de Tim Burton a los rascacielos de Nolan

Aunque Batman hace lo que puede, la mejor medicina para la ciudad más tétrica del universo DC no es un superhéroe, sino un buen urbanista.
Gotham, siempre presente en las películas de Batman
Gotham, siempre presente en las películas de Batman
Cinemanía

Gotham es una ciudad deshumanizada cuya arquitectura y urbanismo son el reflejo de la corrupción política y el caldo de cultivo propicio para el crimen y el surgimiento de su reverso, un vengador despótico. La búsqueda de un héroe que salve a la ciudad es una constante en las películas de Batman. Alguien que logre regenerar todos sus estamentos y erradicar así sus vicios. Pero es posible que lo que necesite Gotham es mejorar su espacio urbano. Como hizo la activista Jane Jacobs en Nueva York, la ciudad cuyo reflejo distorsionado es Gotham.

En los cómics, la ciudad suele aparecer fragmentada, en encuadres cortos que son suficientes para que entendamos su oscuro ambiente. Pero las películas permiten mostrar un marco más amplio y generar un mundo en el que sumergirse. Tim Burton y Anton Furst entendieron que tenían que crear un canon que entonara con la vida del personaje en las viñetas para que la vuelta de Batman a los cines estuviera a la altura de su historia. Diseñaron una ciudad con una estética precisa que definía el mundo en el que se movía Batman. 

Pese a que Gotham es un fiel reflejo de la potencia económica estadounidense, las referencias que manejaron tenían una profunda influencia de las vanguardias europeas de entreguerras. Los escenarios tienen tanto que ver con el realismo socialista soviético, evolución del constructivismo, como con el art déco previo a la Gran Depresión. Las torres se coronan con esculturas de criaturas fantásticas que se recortan contra el cielo y hacen de la silueta de Batman una gárgola más. Un ambiente sobrecargado que remite a la época en la que se creó el personaje, no tanto a los años ochenta en los que este renació.

La Gotham que presentaba Tim Burton en la película de 1989
La Gotham que presentaba Tim Burton en la película de 1989
Cinemanía

Gotham tiene la potencia visual del expresionismo alemán, heredera directa de Metrópolis. La ciudad está compuesta por edificios de gran altura, pero el movimiento en ella se realiza en capas horizontales que representan los estratos de la sociedad. En el nivel más bajo se sitúan las calles, llenas de suciedad y peligros, a las que no llega el sol y sin apenas zonas libres. Las aceras son estrechas, todo el espacio está destinado a los coches.

Aunque se recrea todo un ambiente, en las películas de Burton sigue sin aparecer una perspectiva amplia de la ciudad. La potencia visual de las dos primeras entregas de la saga queda diluida en las dirigidas por Joel Schumacher, donde la arquitectura deja de tener protagonismo.

Si la recreación arquitectónica de la Gotham de Burton nos permitía localizarla en la costa este, la saga de Christopher Nolan nos lo señala sin dudas. Ya aparecen grandes panorámicas de los rascacielos de acero y vidrio que fueron la imagen que definió la potencia económica del país durante décadas. Pero el elemento que nos ayuda a ubicarlas al este es la residencia de Bruce Wayne.

Mientras que en California los millonarios tienen casas modernas, con grandes espacios minimalistas y depuradas líneas geométricas, los poderosos de Nueva York residen en mansiones que aluden a un origen casi aristocrático de sus fortunas. Casas de estilo gótico que podrían estar situadas en la campiña inglesa.

Los rascacielos y el ambiente Wall Street predominaron en la trilogía de Christopher Nolan
Los rascacielos y el ambiente Wall Street predominaron en la trilogía de Christopher Nolan
Cinemanía

Nolan mantuvo algunos de los interiores clásicos de Burton en Batman Begins, para diseñar en las dos siguientes espacios plenamente modernos, los de las grandes multinacionales del siglo XXI. La guarida de Batman ya es contemporánea: el Hombre Murciélago abandona la Batcueva para habitar un lugar luminoso y minimalista

Zack Snyder (Batman v. Superman) fue más allá, construyendo para Wayne una réplica oscura de la casa Farnsworth de Mies van de Rohe junto a las ruinas de la mansión original. Y ubicó la residencia de Lex Luthor en un edificio de geometría torturada de Zaha Hadid, relacionando así la mente del criminal con el espacio arquitectónico. Pero en todas ellas el espacio público sigue siendo hostil. Las persecuciones se producen en autopistas, túneles o puentes, grandes infraestructuras contra las que Jane Jacobs luchó.

Nueva York creció hasta convertirse en la principal metrópolis del mundo bajo la férrea mano del urbanista Robert Moses, que bien podría ser un villano de cómic y que cambió por completo la fisonomía de la ciudad, derribando barriadas enteras para hacerle hueco al tráfico rodado. Jacobs se rebeló contra la desaparición de los espacios públicos donde los ciudadanos podían reunirse y reivindicaba poder pasear. Quizá la salvación de Gotham pase por generar esos lugares amables donde la gente se pueda sentir a salvo, y no por un héroe con capa.

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