[Festival de Toronto 2020] ‘El niño de Medellín’, J Balvin se entrega

El documental sobre el reguetonero más deseado del mundo es un sincero y entretenido acceso a su vida, demonios y glorias.
[Festival de Toronto 2020] ‘El niño de Medellín’, J Balvin se entrega
[Festival de Toronto 2020] ‘El niño de Medellín’, J Balvin se entrega
[Festival de Toronto 2020] ‘El niño de Medellín’, J Balvin se entrega

En Medellín nadie le llama J Balvin, ni Balvin. En Medellín, su Medallo, lo llaman Jose. Le gritan Jose. Corean Jose. Tanto cuando entra en conciertos multitudinarios, como cuando se pasea por las Comunas de la ciudad. Y se para a tomarse una y mil fotos, todas, incluso después de más de cuatro horas de concierto. Su trastorno obsesivo-compulsivo le castigaría todo el día si no se toma esa última foto con un niño más.

J Balvin es El niño de Medellín, un apodo cariñoso que le puso su gente y él lleva con orgullo en su solapa de ropa de marca colorista. El documental que protagoniza es todo eso, es el orgullo de su tierra, de su gente, es su confesión en directo de los demonios que le persiguen en la cabeza. La ansiedad y depresión que tanto ha sufrido y se asoman por sus ojos incluso cuando va a realizar uno de los últimos sueños que le queda por tachar en su cuaderno de sueños (literal, lo tiene y lo enseña): un concierto en solitario en el estadio de Medellín.

El documental, dirigido por Matthew Heineman (City of Ghosts, Cartel Land), es una cuenta atrás hasta ese concierto, el final de la gira de 2019. Empieza en México DF y acaba en Medellín. Y a lo largo de la semana que separa esos dos eventos, esos dos sueños (así es como mide el tiempo Balvin), es un retrato de la lucha personal del cantante por hacer uso de su voz no solo para el reggaetón.

Durante esa semana tuvieron lugar las históricas manifestaciones estudiantiles contra el gobierno colombiano de Iván Duque. J Balvin que siempre ha dicho no ser político, “no soy de izquierdas, no soy de derechas, voy siempre derecho”, no quería posicionarse, pero la gente, su pueblo, su generación se lo reclama.

La muerte de Dilan Cruz, un manifestante le despierta. Y la constante lucha que vive entre J Balvin y Jose se refuerza: Jose quiere hablar y usa la plataforma de J Balvin para hacerlo: el multitudinario concierto de Medellín y su millonaria cuenta de Instagram.

Como hizo el documental de Lady Gaga (Gaga: Five Foot Two), aunque todos conocíamos los problemas con la depresión y ansiedad de J Balvin, verle llorar, reír y sufrir en la pantalla acerca y humaniza al mito. Objetivo cumplido entonces. Es menos J Balvin y más El niño de Medellín cuando acaba la película, incluso para los no fans o desconocedores de su pasado y su fulgurante carrera de los últimos 15 años. Para los fans, como regalo, imágenes del grandioso concierto e intimidades junto a su novia o sus amigos más cercanos.

Periodista cinéfila y escribiendo (libremente) desde Nueva York sobre películas y sus alrededores culturales en CINEMANÍA y otras publicaciones

Mostrar comentarios

Códigos Descuento