Extrañas parejas: las alianzas más raras del cine

David Cronenberg y Sam Raimi se han asociado para producir la teleserie 'The Knifeman'. Les homenajeamos recordando a algunas de las uniones más dispares que ha dado el celuloide. Por YAGO GARCÍA
Extrañas parejas: las alianzas más raras del cine
Extrañas parejas: las alianzas más raras del cine

Menuda sorpresa nos ha dado David Cronenberg. Resulta que, siguiendo una tendencia cada vez más frecuente entre los directores de cine, ejercerá como productor ejecutivo en una serie de TV, Knifeman, para la que además dirigirá el piloto. El show transcurrirá en el siglo XVIII, y narrará la vida del cirujano John Hunter, galeno de métodos muy cuestionables al que se considera uno de los padres de la moderna ciencia quirúrgica. Hasta aquí, todo muy normal. En el sentido de Cronenberg, al menos, porque el morboso canadiense ya se fogueó como mercenario televisivo en los 80, y todos sabemos que los cirujanos dementes son una debilidad suya. Lo raro llega cuando vemos que el socio de David en el asunto es... Sam Raimi.

Exacto: el director de Un método peligroso se ha juntado con el hombre de El ejército de las tinieblas, Spiderman, Xena y Spartacus para su Boardwalk Empire con bisturíes. Esto no debería sorprendernos tanto, porque Cronenberg y Raimi son colegas desde que el primero hiciese un cameo en Ola de crímenes, ola de risas (dirigida por el segundo en 1985). Pero nos ha puesto sobre la pista de otras extrañas parejas, esos momentos en los que actores, directores o productores que no tienen nada que ver entre ellos se juntan para proyectos que son, bien grandísimos disparates, bien obras maestras. Échale un vistazo a nuestra lista y coincidirás con nosotros en que, a veces, el cine hace extraños compañeros de cama.

David Cronenberg y John Landisdavid_cronenberg_john_landis

Ocurrió en... Cuando llega la noche, La familia Stupid

Resulta que, aunque él diga que el terror ya no le va y que ahora lo suyo es competir en Cannes, el canadiense más morboso es aficionado a dejarse ver en filmes de miedo de lo más cochambrosos (Jason X, Blood & Donuts) y a hacer cameos para colegas como Gus Van Sant (Todo por un sueño). Sumemos a eso que él y el director de Un hombre lobo americano en Londres son amigos desde jovencitos, y tendremos las intervenciones como actor más delirantes de su filmografía. Lo cual llegó al paroxismo en La familia Stupid, con el autor de Crash dando vida a un impagable funcionario de Correos. Ay, con lo serio que parecía...

Chris Rock y Eric Rohmer

Ocurrió en... Creo que quiero a mi mujer

¿Qué tienen que ver el prestigiosísimo auteur de Pauline en la playa, ganador de infinitos premios de la crítica, y el responsable de De incompetente a presidente? Sencillo: Creo que quiero a mi mujer, segunda película de Rock como director, es un remake de El amor después del mediodía (1972), el último filme del ciclo que Rohmer tituló Seis cuentos morales. Rock, que tiene un ramalazo autoral bastante acusado (admitámoslo: una serie como Todo el mundo odia a Chris no la hace cualquiera), declaró sentirse "muy identificado" con el protagonista del filme original. Y eso no es todo, porque lleva años tratando de subirse al kimono de Akira Kurosawa rodando su propia versión de El infierno del odio...

Woody Allen y Sharon Stonesharon_stone_recuerdos_woody_allen

Ocurrió en... Recuerdos

Es una lástima que Recuerdos sea el filme más olvidado del genio de Manhattan (con permiso de Lily la tigresa, tal vez), porque en él tuvo lugar un encuentro de esos que parecen concebidos para aparecer en artículos como este. En 1980, con 22 años, el futuro pibonazo de Instinto básico debutaba ante las cámaras con un papel denominado "Chica guapa en el tren", algo que deja clara su importancia en la película. Siempre lastrada por su mal carácter (el personal de Sangre y arena -1989- la apodaba 'Charito Piedras'-) Stone se despegó de Woody y pasó a deambular por producciones de diverso pelaje, hasta que en los primeros 90 la fama llamó por fin a su puerta.

Mel Gibson y Atom Egoyan

Ocurrió en... El viaje de Felicia

Resulta que Icon Films, la productora del actor australiano, sirve para más cosas que para financiar trabajos como La pasión de Cristo, Braveheart y Apocalypto. Sin ir más lejos, Gibson impulsó a través de Icon el rodaje de una de las películas más morbosas de Atom Egoyan, lo cual ya es decir tratándose del director de Exótica y Chloe. Pero lo más raro de todo es que, además de una particular historia de un asesino en serie (Bob Hoskins) y su víctima (Elaine Cassidy), El viaje de Felicia también es una crítica bastante severa a la moral tradicional, y a la moral católica en particular. ¿Contradictorio, Mel? Qué va...

David Lynch y Mel Brooks

Ocurrió en... El hombre elefante

Además de El jovencito Frankenstein y La loca historia del mundo, el mundo del cine tiene otra cosa más que agradecerle al comediante de Brooklyn: sin él, nunca hubiésemos gozado de Twin Peaks o Carretera perdida. Porque, cuando Brooks le fichó para dirigir El hombre elefante en 1980, David Lynch era un artista conceptual y cineasta en ciernes cuyo debut, Cabeza borradora, le había dejado en números rojos. Encantado con el filme, Brooks se citó con Lynch en la hamburguesería favorita de este último, y le persuadió para trabajar juntos con un argumento contundente: "Yo no puedo dirigir esta historia porque lo mío son los chistes de pedos". Por otra parte, Brooks se encariñó mucho con el genio de Montana, definiéndole como "un chico muy majo, pero un poco compulsivo".

Jean-Luc Godard y Molly Ringwaldmolly_ringwald_king_lear_godard

Ocurrió en... King Lear

En 1987. tras partir peras con John Hughes por quítame allá unos cambios en el guión de La chica de rosa, la protagonista de 16 velas abandonó a su antiguo mentor y a EE UU para mudarse a Francia, con un objetivo en su pelirroja cabecita: convertirse en una musa del cine de autor. Por desgracia, su loable empresa sólo le dio para aparecer en uno de los filmes más indescifrables del director suizo, presunta adaptación de Shakespeare en la que co¡ncidió, todo hay que decirlo, con Woody Allen. Posteriormente, Ringwald volvió a EE UU para protagonizar pelis de poco fuste, cometiendo el peor error de su carrera cuando rechazó el papel protagonista de Pretty Woman. Godard, por su parte, volvió a sus cosas de siempre.

Meryl Streep y Wes Craven

Ocurrió en... Música del corazón

Cuando llegan a una cierta edad, los directores de cine extraños, gamberros y polémicos se ven poseídos por una imparable ambición: lograr que sus pares les respeten y, a ser posible, llevarse un Oscar. De ahí que en 1999, con 60 tacos a cuestas y Scream 2 triunfando en taquilla, el autor de Pesadilla en Elm Street firmase lo que parecía un cazaestatuillas asegurado: un drama (el primero en la carrera de Craven) con trasfondo musical, buenos sentimientos y una Streep que, fiel a su perfeccionismo, aprendió a tocar el violín ex profeso para la película. Pero la cosa no salió bien: Música del corazón sólo obtuvo dos candidaturas a los premios, una de ellas para una Meryl que (como de costumbre, por entonces) se fue de vacío.

Orson Welles y Transformers

Ocurrió en... Transformers: la película

Qué cosas tiene el cine. Tú, que has fundado el cine moderno con Ciudadano Kane, que has conseguido que Charlton Heston interprete a un mexicano (en Sed de mal), que fuiste el gran amor de Rita Hayworth y que lograste filmar películas legendarias (Campanadas a medianoche) en decorados ruinosos y con presupuestos ínfimos, llegas a tu ancianidad exiliado de Hollywood y con la cuenta bancaria en números rojos. ¿Qué haces? Pues está claro: aceptar un papel en esa película de animación sobre robots gigantes. Cinco días después de su última sesión de doblaje para esta película, el gran Orson murió de un ataque cardíaco. Poco antes, en su irónico tono habitual, Welles había comentado: "¿Sabes qué he hecho hoy? He prestado mi voz a un juguete".

Werner Herzog y Nicolas Cagenicolas_cage_werner_herzog

Ocurrió en... Teniente corrupto

De entre todos los sustos que nos ha dado 'Nic' a lo largo de su carrera, este remake del filme de Abel Ferrara se cuenta entre los mayores, que ya es decir. Porque verle en las películas del tito Francis Ford Coppola, de los Coen o incluso de David Lynch, pues resultaba casi esperable: el primero es familia, a los segundos les gustan los personajes extraños y con el tercero casi que te lo imaginas escuchando a Elvis y comiendo hamburguesas. Pero no nos esperábamos su intervención en Teniente corrupto, encorvado y gesticulante cual Klaus Kinski y drogándose con fruición entre achuchones a Eva Mendes. La explicación del director alemán: "Conté con Nicolas porque le conozco desde que era pequeño". Ah, si es por eso...

Stanley Kubrick y Steven Spielberg

Ocurrió en... Inteligencia artificial (I. A.)

Uno era un hijo de la TV y el cine de serie B que jamás se había acercado a un libro, el otro un ex fotógrafo amante de Ophuls y la música clásica que leía vorazmente. Pese a todo ello, el autor de Tiburón y el de 2001 acabarón llevándose a las mil maravillas, por más que en su primer encuentro Kubrick se escandalizara con el mal trato que Spielberg daba a las serpientes de En busca del Arca perdida. Con los años, la amistad se volvió fecunda, aunque a distancia, porque Stanley apenas abandonaba su mansión en Inglaterra, y acabó dando a luz (con Kubrick ya muerto) un filme controvertido como pocos: algunos afirman que Spielberg dulcificó el proyecto inicial, mientras que éste se defiende alegando que las partes más cursis de la historia estaban ya en el guión de su difunto colega.

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