El presente y futuro brillantes de Eliza Scanlen

Tras ‘Heridas abiertas’ y ‘Mujercitas’, la actriz australiana estrena ‘El glorioso caos de la vida (Babyteeth)’, otro personaje intenso para su imparable currículum.
Eliza Scanlen Babyteeth
Eliza Scanlen Babyteeth
Eliza Scanlen Babyteeth

Sus amigos la toman el pelo con la intensidad de sus personajes. Amma en la serie Heridas abiertas, la hermana pequeña, aparentemente feliz e inocente fue la primera de una serie de mujeres sufridas. La dulce y enferma Beth en la Mujercitas millonaria de Greta Gerwig y ahora Milla, vitalista y amante de las pelucas de colores, una joven que encuentra el amor en un momento complicado de su vida, tratándose un cáncer, en El glorioso caos de la vida (Babyteeth). Sin embargo, Eliza Scanlen (Sídney, 1999) le quita hierro al asunto y se ríe de estas casualidades en la pantalla.

Tras unos años sin parar, Scanlen se está tomando un respiro obligado y agradecido. Un tiempo que está aprovechando para escribir más. Ya ha terminado su primer corto y aunque ve lejos el salto al largo, es un objetivo muy claro en su futuro. Responde por teléfono desde su Australia natal.

¿Dónde estás? ¿Y cómo estás empleando el tiempo en estos extraños días?

En Australia, en casa. Hacía mucho que no tenía un tiempo tranquilo, en casa, y he estado haciendo un reset, escribiendo, leyendo, viendo a viejos amigos, porque estoy de nuevo en Sídney, he estado poniéndome al día con películas. Y de hecho he empezado a aprender a hablar español, aunque soy malísima, pero lo conseguiré. Los últimos años han sido una locura para mí, he estado muy ocupada, así que esto ha sido un poco una bendición caída de los cielos.

El presente y futuro brillantes de Eliza Scanlen

Amma en Heridas abiertas, Beth en Mujercitas y ahora Milla, una joven enferma terminal en El glorioso caos de la vida, te atraen los personajes… intensos. ¿Y te costará no llevártelos a casa?

[Se ríe]. Sí, digamos que, como mínimo, son intensas. En el caso de Milla eso fue una de las partes más complicadas, porque me la llevaba conmigo a todas partes, al estar rapada, no podía escapar de ella. Fue muy revelador ir por la calle, al teatro o a un concierto y notar cómo se me quedaba mirando la gente, me señalaban, me veían con pena y era raro porque no merecía esas miradas, porque yo no estaba enferma. Yo ahora siento otro tipo de empatía cuando veo a alguien sin pelo. Pero dentro del rodaje, fue fácil, el equipo era divertidísimo y a pesar del tema de la película, yo creo que hay mucho humor. Había días duros de rodaje y días ligeros y fáciles.

No todas las actrices están dispuestas a afeitarse la cabeza, ¿fue una decisión difícil?

Era un requisito de Shannon (Murphy, la directora), no había otra opción y yo estaba de acuerdo, tenía que sentir esa parte visible y vulnerable de la enfermedad. No engañar al público. Además, el rodaje fueron 25 días, no habríamos tenido tiempo de caracterizarme cada mañana.

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Babyteeth es solo tu segunda película y ya un absoluto protagonista, ¿cómo gestionaste la presión de aparecer casi en cada escena?

Fue un gran reto, porque, además, salté a los ensayos directa desde el rodaje de Mujercitas. De hecho, llegué a Australia y tenía que ir al ensayo, pero me puse mala, con la cara hinchada y no podía hacer nada. En cuanto mejoré, empecé a practicar violín cada día, hablé mucho con Shannon y Rita, la guionista, hicimos pequeños cambios. Fue un proceso muy inclusivo, para mí algo muy nuevo, casi como el teatro. Era el primer proyecto que requería que estuviera ahí cada día, porque estoy en prácticamente todas las escenas y eso me exigía mucha resistencia física que no había podido experimentar antes. Cada experiencia en un set puede ser apabullante y estresante, pero en realidad estar ahí cada día me dio más calma, porque estaba muy cómoda en ese set. Había mucha camaradería, me lo pusieron muy fácil, teniendo en cuenta el tema de la película.

¿Ves similitudes entre Beth y Milla, tus personajes en Mujercitas y Babyteeth, respectivamente?

Milla ha sido un personaje increíble de interpretar porque llegó en un momento de mi vida en el que ya llevaba un tiempo trabajando como actriz y acababa de terminar Mujercitas, donde aprendí muchas cosas. Con Beth tiré mucho de mi propia timidez y aprendí mucho rodeada de todas esas mujeres, Florence (Pugh), Saoirse (Ronan) y Emma (Watson), pero también mucho de mí misma. Creo que crecí mucho en esos dos meses de trabajo, gané confianza e impactaron en la forma en la que me acerqué a Milla en Babyteeth. Gracias a todo eso, pude arriesgarme más, ampliar mi perspectiva y compartirla con ella: la de una chica convirtiéndose en una mujer.

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¿Has sacado alguna lección concreta de Milla?

Cada personaje que interpretas te sacude de alguna forma. Después de interpretar a Beth me convertí en algo introvertida y creo que Milla me permitió justo lo contrario, Milla fue muy divertida de interpretar. Shannon me decía no lo intentes, déjate llevar, sé tú misma, deja que el diálogo te lleva en ese viaje… incluso la forma en que fue rodada fue muy distinta a Mujercitas. Mujercitas era muy orquestada, Greta (Gerwig) quería que cada diálogo se dijera de determinada manera. Con Shannon era mucho más fluido, nos movíamos, había más libertad en ese sentido, había más espacio para sugerencias… Shannon fue una gran inspiración.

Has escrito y dirigido tu primer corto, Mukbang.

Sí, justo antes de la pandemia. Trabajar con tantas mujeres creadoras, en Heridas abiertas, en Mujercitas y en Babyteeth me inspiró mucho, ya le estaba dando vueltas, y Antonio Campos, que me dirigió en The Devil All the Time, me dio el empujón final. Hacerlo me ha dado mucha confianza y conocimiento sobre mi trabajo y todo el proceso de hacer una película.

¿El plan ahora es combinar interpretación y dirección?

Sí, eso espero, aunque por ahora seguiré haciendo cortos. Tengo la necesidad de seguir escribiendo. Pero quiero hacerlo todo con más calma. Creo que tiendo a moverme muy rápido y si algo he aprendido de esta crisis es que hay que tomar las cosas con más calma y sacar tiempo para ti y tu vida personal. Mi trabajo es mi pasión, pero me dejo llevar tan fácilmente y le dedico tanto tiempo que es difícil tener vida más allá de eso. Ahora estoy escribiendo más, escribo casi todos los días, pero aún me queda tiempo hasta llegar al largo. Mientras, los cortos son un proyecto pasional y un reto, me arriesgo porque da miedo. Como actriz no eres responsable de todo, normalmente la gente es muy buena con los actores, así que quiero seguir por ese camino de la creación.

Ahora que hablas de miedos… y, de hecho, Babyteeth habla precisamente de cómo superar nuestros peores miedos. ¿La fama que puede venir con esta imparable carrera que llevas no te asusta?

No estoy interesada en esa parte de la industria, no me atrae nada más que la interpretación, creo que algo de miedo sí me da, pero no me interesa, así que me alejo y como resultado no tengo mucha atención no requerida. Creo que puedes controlarlo de cierta manera. Al haber crecido en Australia y que mi casa esté aquí es muy cómodo pensar que siempre tendré un lugar donde refugiarme.

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