¿Cómo fue tu primera vez? Cortos primerizos de directores famosos

Los colosos del cine también empezaron pequeños: de Lynch a Burton, de Anderson a Nolan, estos fueron los estrenos tras la cámara de nombres míticos hoy en día.
¿Cómo fue tu primera vez? Cortos primerizos de directores famosos
¿Cómo fue tu primera vez? Cortos primerizos de directores famosos

Todos tenemos una primera vez. Incluso quienes se jactan de haber nacido aprendidos, tienen que haber pasado primero por experiencias formativas que les llevaran hasta donde están hoy. Pero mantengámoslo breve. Y con eso queremos decir, literalmente, que queremos acudir a la brevedad en esos inicios: vamos a hablar de las primeras veces de famosos directores de cine, algunos más mainstream, otros un poco más recónditos y cinéfilos, haciendo cortometrajes.

¿Qué queremos conseguir con esto? Comprobar cómo evolucionaron a partir de esos primeros pasos más breves y contenidos. Poder ver si hay una continuidad entre su imaginario, puesto en una cápsula lo más condensada posible, y todo lo que harían después. Porque, al fin y al cabo, ver los orígenes de un artista es un buen modo de recordarnos que ellos también son humanos. Y que incluso desde un principio, ya se podía otear algo especial en ellos.

David Lynch (Six Men Getting Sick)

David Lynch es hoy conocido por sus obras extrañas, incomprensibles para mucha gente, siempre con un pie en lo inquietante y otro en la sátira más descarada del melodrama televisivo. Pero David Lynch también tiene otra faceta, tal vez menos conocida por el gran público, como director de cortometrajes de animación. Cortos desquiciados, extraños, ruidosos y seguramente poco digeribles para la sensibilidad mainstream, pero igualmente parte de su filmografía. Algo para lo cual Six Men Getting Sick es es un buen ejemplo.

Como corto, no hay mucho que decir. Es una pintura de David Lynch, ligeramente animada, de seis hombres regurgitando durante un minuto mientras suena una sirena, repetido en bucle cuatro veces. Algo que nos da una idea bastante próxima a cuál será el gusto de David Lynch para el cine. Es decir, dirigiendo películas no siempre inteligibles, o siquiera agradables, para el común de los mortales.

Luis Buñuel (Un perro andaluz)

Hablar de cortos míticos de directores famosos sin hablar de Luis Buñuel sería casi un delito. Y es que Un perro andaluz no solo es una obra maestra del surrealismo y una de las películas más conocidas del autor de Viridiana, sino que también es uno de los cortos más recordados de la historia del medio, ya que dura nada más que dieciséis minutos.

Pero claro, dieciséis minutos dan para mucho en las manos de Buñuel. Y además de la mítica escena del ojo, se pueden apreciar aquí ya muchos rasgos estilísticos de su primera etapa. Y si bien es cierto que es un corto muy conocido y respetado, tampoco sería extraño que mucha gente nunca haya visto nada más que ese mítico momento donde una señora pierde una parte sustancial de sus órganos externos. Por eso lo hemos elegido, también. Porque, para la importancia que tiene, no nos cabe duda que ha sido mucho más comentado que visto.

George Lucas (Electronic Labyrinth THX 1138 4EB)

En ocasiones, la complejidad y riqueza de los primeros cortos de los directores superaría, con creces, lo que harían después con sus carreras. No es nada raro, y desde luego no es algo malo, ya que es normal que con el tiempo y las responsabilidades los intereses, los gustos y la necesidad de arriesgar y experimentar varíen de forma notable, haciendo que su creatividad cambie notablemente de foco. Algo que es especialmente cierto en el caso de George Lucas.

En Electronic Labyrinth THX 1138 4EB nos cuenta la historia de un futuro distópico donde un hombre, THX 1138 4EB, intenta escapar, infructuosamente, de un gobierno tiránico que controla todos sus movimientos. Seleccionado para su preservación en la Biblioteca del Congreso de EEUU y, además, realizado mientras aún estaba en la universidad, daría lugar después a su primer largometraje: el interesante, pero quizás un poco menos experimental, THX 1138. Un paso previo, seguramente necesario, a erigir esa catedral de las historias de aventuras y ciencia ficción que millones de personas aman alrededor de todo el mundo conocida como Star Wars.

Wes Anderson (Bottle Rocket)

Muchos directores, no solo George Lucas, alargarían sus primeros cortos hasta convertirlos en largometrajes. Casi como si fueran cartas de presentación, razones para los estudios para confiar en ellos, más que producciones en sí mismas. Y Wes Anderson no sería una excepción.

Con la misma trama que el largometraje del mismo nombre, un intento de robo que no saldrá exactamente bien, Bottle Rocket no solo sería el debut como director de Wes Anderson, sino también la primera película que haría con dos de sus actores fetiche: Luke y Owen Willson. Un corto que, como la película, a día de hoy es más una curiosidad que un auténtico ejemplo de los logros de Anderson, si bien, para sus fans más acérrimos, será una perita en dulce que no decepciona.

Tim Burton (Vincent)

Siguiendo un poco esa lógica, hay directores que parecen tener imbricado en su ADN una cierta personalidad. Gente que ya desde su primer corto son claramente distinguibles y, por raro que parezca, apenas cambiarían a lo largo de su carrera. Porque seamos sinceros: no es ninguna exageración decir que el Tim Burton que conocemos ya está, en esencia y más que en ello, en su primer y muy mítico corto Vincent.

Contando la historia de un niño llamado Vincent, de apellido Maloy, obsesionado con un actor también llamado Vincent, sólo que apellidado Price, todo el corto juega con cómo su obsesión le hace confundir los límites de la realidad y la ficción. Esto le hace tener una clara influencia de los relatos de Edgar Allan Poe, de los cuales muchos fueron interpretados por Price en la pantalla, cerrando así el círculo de sus muy góticas obsesiones. Y es que, si bien es un corto muy famoso, no es menos encantador por ello ni, para qué engañarnos, uno de los mejores trabajos de Burton, incluso si pasamos por alto lo reciente en su carrera que fue.

Doodlebug (Christopher Nolan)

Pero a veces los directores deciden tomar derroteros extraños. No necesariamente diametralmente opuestos a lo que harían después, pero sí con giros insospechados, tonos curiosos o matices que después no retomarían, o lo harían con otro cariz marcadamente diferente. Por ejemplo, un director de thrillers oscuros y relativamente sesudos, pero en última instancia pensados para ser populares, pudo empezar haciendo un extraño thriller psicológico con claras inspiraciones kafkianas. Porque, y aunque esto sorprenderá a muchos, ese es el caso del poco conocido primer corto de Christopher Nolan.

Siguiendo un hombre cuyo aspecto y el de su apartamento corresponde exactamente con su estado mental, paranoico y ansioso, nos encontramos ante una breve historia sobre cómo intenta matar a un insecto que ha hecho de su casa su lugar de recreo. Esto, que puede parecer inane, escalará gracias a un perfecto sentido de la tensión que, para acabar, tendrá un giro bastante surrealista para los cánones de Nolan que lo emparentaría, cerrando el círculo, con el cine de David Lynch y Tim Burton. Algo que nos hace darnos cuenta que, al final, todos los cortos juveniles tienen algo en común: muchas ganas de epatar, descubrir y pasárselo bien con una cámara en mano.

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