Cómo NO estirar la pata: 10 muertes de cine que dan mucha risa

Actuaciones incalificables, efectos especiales de juzgado de guardia, giros de guión de baratillo... Estos personajes quisieron salir de escena entre aplausos, pero consiguieron todo lo contrario. Por YAGO GARCÍA
Cómo NO estirar la pata: 10 muertes de cine que dan mucha risa
Cómo NO estirar la pata: 10 muertes de cine que dan mucha risa

El thriller, el cine de terror y otros géneros intensos, es lo que tienen: el director, el guionista y los actores se esfuerzan por llevar a los espectadores de sobresalto en sobresalto, acaban cargando las tintas y, muchas veces, lo que consiguen es que la platea se parta de risa ante momentos que deberían asustarla.

En CINEMANÍA ya dedicamos un informe a este respecto, recordando esas escenas de miedo que nos alegraron el día. Y esta vez repetimos la jugada, sólo que centrándonos en esas muertes de cine que, de puro exageradas o inverosímiles, figuran en nuestra lista de vídeos que enseñar a los amigos en las fiestas cuando estas se vuelven sosas. Recordad, lectores: todos estos intérpretes querían salir de escena entre aplausos, pero lo único que consiguieron fue marcharse entre carcajadas.

Karate Girl (1973)

¿Por qué nos da risa? Tras regalarnos perlas como "el Star Wars turco", la filmografía del país euroasiático vuelve a ofrecernos una perla cultivada en la forma de este clip, convertido en objeto de culto internauta y que nos ha inspirado a redactar este informe. Tiroteado por la actriz Filiz Akin, el villano Ediz Hun grita (y grita, y grita, y...) antes de desplomarse aparatosamente sobre una cama. Un tiro en el estómago debe doler, pero ¿de verdad hay que sobreactuarlo tanto?

Troll 2 (1990)

¿Por qué nos da risa? "Se la están comiendo... Y después me van a comer a mí... ¡OH DIOOOOOOOOOS!". Ya lo dijimos en nuestro informe sobre las escenas de miedo más hilarantes: el actor Darren Ewing pronuncia estas líneas con una impasibilidad que no hubiera estado de más en un filme de la Nouvelle Vague, pero que le sienta como a un Cristo dos pistolas a una producción italiana de serie B. La cutrez manifiesta de los efectos especiales y la música tachundera acaban de redondear el conjunto.

Vive y deja morir (1973)

¿Por qué nos da risa? No todo van a ser películas de terror cutres en esta lista, lectores: incluso un villano de James Bond puede renunciar a su malignidad señorial a la hora de dejar este mundo. En su papel del traficante Kananga, el futuro intérprete del mecánico Parker en Alien aparcó su dignidad de príncipe camerunés (que lo es, en la vida real) para dejarse apalizar por el mucho más enteco Roger Moore y servir de merienda a un tiburón. Su oscuro color nos impide decirle aquello de "eres la margarina de lo maligno", eso sí.

La serpiente a la sombra del águila (1978)

¿Por qué nos da risa? En un informe como este no podía faltar un filme de artes marciales de Hong Kong, de esos tan llenos de sangre y acrobacias como faltos de presupuesto. Y ojo, porque aquí ofrecemos calidad de la buena: el ejecutor de este complicadísimo ataque, que incluye una arremetida genital entre otras lindezas, es nada menos que Jackie Chan. A juzgar por sus gesticulaciones, la víctima parece tan sorprendida como nosotros.

Shark Attack 3: Megalodon (2002)

¿Por qué nos da risa? El hecho de que John Barrowman (uno de nuestros ídolos televisivos gracias a la serie Torchwood) participase en este despropósito no atenúa nuestras impresiones: los mockbusters de la productora Asylumson una fuente de risas, y nos daría pena que las grandes empresas acabaran con ellos por vía judicial. Observad detenidamente esta escena y estaréis de acuerdo con nosotros en que, más que el clímax de una peli de terror marítimo, parece el anuncio de un telepizza para tiburones.

La rebelión de las máquinas (1986)

¿Por qué nos da risa? Ya lo dijimos al celebrar su 65 cumpleaños: lo que es escribir, Stephen Kinglo hace estupendamente, pero como director de cine resulta de juzgado de guardia. Ahora bien, en el único filme a su nombre el escritor de Maine se apuntó un tanto considerable. Porque incluir como monstruo asesino a una máquina de refrescos tiene su mérito, máxime si la víctima muere a base de latazos en la cabeza.

La bestia uccide a sangue fredo (1971)

¿Por qué nos da risa? El giallo (cine italiano policíaco y sangriento) de los 70 es una fuente continua de alegrías para un cinéfilo. En él hallamos obras maestras como las de Mario Bava y Dario Argento... Y momentos tan cutres e hilarantes como este tiroteo, que acusa influencias letales del Nuevo Hollywood en sus cámaras lentas, en su regodeo por la sangre y en los jetos del actor acribillado. Por cierto, en el mismo filme también intervenía Klaus Kinski, pero apostamos a que (comparados con este momento) sus desmelenes debieron resultar contenidos.

La justicia del ninja (1981)

¿Por qué nos da risa? Volvemos al mundo de las artes marciales, esta vez de la mano de un clásico de videoclub que hizo mucho por elevar las ventas de pasamontañas y bragas militares en nuestro colegio. Christopher George, actor nominado al Globo de Oro (pero no por esta película) realiza aquí lo que el usuario que subió el vídeo a YouTube define como "el villano de La justicia del ninja expresando la futilidad humana y la falta de sentido de la existencia en un universo frío e indiferente". Nosotros, más escuetos, preferimos resumir la escena en una palabra: "¡OUAAAARGH!".

King Cobra (1999)

¿Por qué nos da risa? Pasados los fastos de Karate Kid, y retirado al mundo de las producciones directas a vídeo (VHS, como debe ser), Pat Morita no renunció al cine de calidad. Prueba de ello es esta escena, donde detectamos influencias de Peckinpah (la cámara lenta), de Apocalypse Now (el uso persistente de fundidos encadenados), de Spielberg (la música melodramática) y de una cobra gigante probablemente adquirida en un bazar chino.

El mutilador (1985)

¿Por qué nos da risa? Por si su título no diese a entender que estamos ante un slasher muy de saldo (más de saldo aún de lo que solían ser esos clones de Viernes 13 que proliferaron como setas en los 80, queremos decir), este filme muy olvidado nos regala este momento que haría las delicias de un David Cronenberg. Pese a la intensidad de la escena, sospechamos que el gesto orgásmico del actor al ser atravesado por una motosierra tiene más que ver con una rotunda incapacidad interpretativa que con las cosas de la Nueva Carne.

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