[Cannes 2019] La carta que le escribió Margot Robbie a Quentin Tarantino

Así consiguió la actriz el papel de Sharon Tate en Érase una vez en Hollywood.
Margot Robbie
Margot Robbie

“Cuando tuve la primera reunión con mis mánagers al llegar a Hollywood, me preguntaron qué esperaba de mi carrera y les dije: ‘Quiero calidad, diversidad y longevidad”, lleva años contando Margot Robbie. Acto seguido les dio una lista con su top tres de directores con los que quería trabajar: los Coen, Wes Anderson y Tarantino.

Por fin, ha cumplido pude tachar uno de su lista, bien tachado. Margot Robbie interpreta a una angelical Sharon Tate en Érase una vez en Hollywood, la novena película de Quentin Tarantino, presentada con aplausos en el Festival de Cannes 2019.

El director había pensado en ella (el parecido es obvio), pero no fue eso lo que le consiguió el papel, sino la iniciativa de la actriz de Escuadrón suicida y El lobo de Wall Street, una estrategia clásica y efectiva: le escribió una carta. “Fue una carta muy dulce y loca”, dice Tarantino entre risas.

“Siempre quise escribirle, siempre quise contactarle, idolatraba a Quentin y crecí viendo sus pelis, pero no me veía como buena actriz, así que seguí esperando hasta que fuera suficientemente buena como para atreverme a contactarle”, recuerda Robbie, cuya Sharon Tate es casi una ensoñación, una metáfora de un Hollywood nuevo. “Entonces vi el primer montaje de Yo, Tonya y pensé que ya había llegado el momento de escribirle”.

Con tan buena suerte que cuando le llegó la carta por sorpresa al director, justo acababa de terminar el guion de Érase una vez en Hollywood, del que Robbie no tenía ni idea.

Margot Robbie

Desde el otro lado, Quentin Tarantino lo recuerda así. “Yo llevaba dos años escribiendo el guion, lo terminé y se lo pasé a tres amigos, los tres me dijeron: ‘¿Se lo vas a dar a Margot, no?’. Wow, wow, esperad, que Margot es la actriz más de moda ahora mismo, seguramente no puede. Yo solo tenía en mente a otra persona, pensando que Margot tendría tres películas firmadas. Pero, literalmente, estaba intentando dar con el plan para conseguir contactar con ella, convencerla, cuando, de repente, recibo esta carta”, recuerda Tarantino. “Siempre pensé que era una trampa”, se ríe. “Era muy dulce me decía que siempre había apreciado mi trabajo y que si alguna vez escribía algo en lo que encajara que le gustaría que trabajáramos juntos”.

“Fue música para mis oídos”, concluye. La contactó enseguida, quedaron, le dio el guion, a ella le encantó y se pusieron en marcha. Pero Robbie dijo sí justo después de Yo, Tonya. Y, a pesar de que Tarantino tenía una larga preproducción por delante, la actriz rechazó todo lo que le llegó para estar libre en cuanto la llamara. “Es casi un gesto romántico, encontrar alguien a quien le importa tanto tu proyecto, y alguien como ella, en lo más alto de su carrera, es alucinante”.

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