[Berlín 2017] Un Lobezno melancólico y fallido

James Mangold intenta sin éxito evocar el western para retrato nostálgico de los X-Men
[Berlín 2017] Un Lobezno melancólico y fallido
[Berlín 2017] Un Lobezno melancólico y fallido

¿De qué se habla hoy en Berlín?

Se especula con el palmarés, y se habla, todavía, de Una mujer fantástica. También, del pobre nivel de la competición.

¿Qué películas has visto?

Logan, de James Mangold.

Hace apenas un año, en el mismo lugar desde donde escribo estas líneas, se presentaba Midight Special, la road movie fantástica de Jeff Nichols. Aquel retrato sobre la fe, se construía a partir de huecos, de elipsis, de una información que llegaba, en pequeñas dosis, al espectador. Era un ejercicio de inteligencia. Y una exquisita mezcla de géneros.

En Logan, también encontramos a dos adultos en la carretera, huyendo con tal de proteger a un infante con poderes. Sin embargo, si en el filme de Nichols el vínculo paternofilial se construía con la solidez del adamantium, en Logan, esta se dibuja mediante una hiriente simplicidad.

Logan pretende ser el más crepuscular de las películas de superhéroes recientes. El protagonista es un Lobezno decadente, cuya figura paterna, el profesor Xavier, parece sufrir una enfermedad degenerativa. Como Midnight Special, esta es una película sobre la familia. Así, Lobezno encuentra a alguien hecho a su imagen y semejanza: una suerte de hija. En Logan, las garras se multiplican. Están las de Lobezno, las de la niña, y las de un doble. Estas cuchillas integradas en el cuerpo dotan la película de una brutalidad sin tregua. Ni siquiera la figura de la niña logra rebajar su contundencia.

Lo que Mangold pretende queda claro desde el primer momento, cuando revela que un lúgubre Lobezno se encuentra en la fronteriza ciudad de El paso, y se confirma al final, cuando sobre los créditos suena la voz, polvorienta, profundamente americana de Johnny Cash. A Mangold le hubiese gustado realizar un western, aquel género que tan bien metabolizó la melancolía y la nostalgia. De ahí que, en un momento de Logan, un profesor Xavier enfundado con un sombrero reconoce su fascinación por Raíces profundas, mientras la película de George Stevens se proyecta en la televisión. A la vez, el final de Logan parece querer recuperar una de las imágenes más icónicas de John Ford. Sin embargo, Mangold no comprende que, para el director de Centauros del desierto, había también una temporalidad reposada, una plasticidad exacerbada, y una nostalgia que surgía, eminentemente, de la concepción estética.

Joaquim, de Marcelo Gomes.

Resulta difícil no pensar en La ciudad perdida de Z, mientras se contempla Joaquim, la película de Marcelo Gomes sobre una figura relevante de la historia de Brasil, sobre el hombre que, a finales del siglo XVIII, contribuyó a una conspiración que pretendía independizar Brasil de sus colonos portugueses. El grueso de la película se centra en el trayecto de Joaquim por parajes rocosos, obsesionados con conseguir oro y con encontrar a una esclava, Blackie, que anhela hacer suya. He aquí las resonancias del filme de James Gray: ambas películas retratan una obsesión, un viaje por una América Latina tan pura como sometida a los deseos de Europa, un deseo frustrado.

Lo interesante de Joaquim es precisamente su condición de retrato de un héroe fallido, apodado Tiradientes por su condición de dentista. La profesión y el carácter del protagonista se manifiestan con crudeza, mediante los planos cercanos de la boca de un paciente al que el dentista-coronel Joaquim trata con violencia.

A lo largo de la película, Joaquim no alcanza a lograr ninguna de sus pretendidas hazañas. Y su ánimo se va agriando, en consonancia con una época esencialmente bruta, reflejada a partir del look polvoriento de la película. Sin embargo, da la sensación que tanto la obsesión como el fracaso discurren a golpe de guión. Y una piensa de nuevo en La ciudad perdida de Z, y en la capacidad de James Gray de construir un relato similar a partir de la pura fascinación de la imagen.

La imagen del día

La de Luis López Carrasco, director de El futuro, una de las mejores películas del cine español reciente, que está en Berlín en el marco del Berlinale Talents.

¿Qué esperas de mañana?

Volver, por fin, a casa.

Berlinómetro

Lo mismo que ayer. Lo mejor sigue siendo On the Beach at Night Alone, Call me by Your Name, La ciudad perdida de Z y Verano 1993. Seguidas, de cerca, por: The Other Side of Hope y Mr. Long.

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