Así ha cambiado Jennifer Grey, la actriz de ‘Dirty Dancing’ que truncó su carrera por una rinoplastia

La norteamericana ha presentado sus memorias en las que también habla sobres sus controvertidas relaciones con Johnny Depp y Matthew Broderick. 
Jennifer Grey y Patrick Swayze en 'Dirty Dancing'
Jennifer Grey y Patrick Swayze en 'Dirty Dancing'
Cinemanía
El cambio físico de Jennifer Grey, la actriz de ‘Dirty Dancing’
Wochit

Si había una actriz que tenía todos los ingredientes para brillar en los años 80 y 90 esa era Jennifer Grey. Quien fuera Baby en el clásico de 1987 Dirty Dancing iniciaba una filmografía repleta de grandes triunfos con Amanecer rojo (1984), Cotton Club (1984) o Todo en un día (1987), que la posicionaban como una de las jóvenes promesas del cine y precedían a la victoria del icónico filme bailongo de Emile Ardolino. Sin embargo, su llama se apagaba muy pronto tras sus operaciones de nariz, dos rinoplastias que iniciaron el camino hacia el olvido. 

Grey ha publicado estos días su biografía Out of the Corner, que recibe el nombre de la famosa frase pronunciada en la película que protagonizó junto a Patrick Swayze ("Nobody Puts Baby in a Corner"). 352 páginas en las que la estadounidense ha plasmado su apasionante trayectoria vital y donde se atreve a señalar su paso por el quirófano como una de las grandes causas de su declive. Un hecho al que se veía obligada por su madre y que supuso que perdiera su rasgo más característico.

"Entré al quirófano como una celebridad y salí siendo una persona anónima", señalaba en una entrevista reciente para People. Un catástrofe acrecentada después de que Michael Douglas no la reconociera en un evento en el que coincidían. “Esa fue la primera vez que salí en público y me di cuenta que me había hecho invisible. A los ojos del mundo, ya no era la misma. Estaba muy molesta con mi madre”.

Este apasionante capítulo del libro también surge junto a otras confesiones, como la nula química que tenía con Patrick Swayze, pese al óptimo resultado en pantalla. Si bien, la actriz lamenta no haberse esforzado en conocer más a su partenaire, con el que alcanzaría la fama mundial. 

El accidente de coche que marcó su vida

A lo largo de la biografía, Grey también rememora el trágico accidente de coche con el por aquel entonces su novio: el actor Matthew Broderick. Un hecho que ocurría antes del estreno de Dirty Dancing e impedía que esta pudiera disfrutar del éxito de la película, debido a los enormes dolores por el latigazo cervical que arrastraba.

El actual marido de Sarah Jessica Parker y Jennifer Grey sufrirían las secuelas de este percance, ocurrido en 1987 en Irlanda del Norte, que acabó con la vida de una madre y una hija. Un hecho que más allá de las heridas físicas dejó a la actriz un enorme sentimiento de culpabilidad. 

Matthew Broderick y Jennifer Grey
Matthew Broderick y Jennifer Grey
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Su descenso a los infiernos: Depp y el olvido de Hollywood

No sería el único episodio movidito tras las cámaras. Después de romper con Broderick, Grey se enamoraba de Johnny Depp, con el que se prometió tan solo dos semanas después de conocerse. Finalmente, los constantes conflictos con el actor, por el aumento de su fama y los celos enfermizos de este, causaban la ruptura. 

"Johnny iba y venía de Vancouver, pero había comenzado progresivamente a meterse en problemas: peleas en bares y problemas con la policía”, señala Grey en su biografía. “Comenzó a perder vuelos de vuelta a Los Ángeles porque se quedaba dormido, y cuando llegaba a casa se ponía celoso y paranoico sobre qué había estado haciendo mientras él no estaba”. 

Después de coquetear con la jet set hollywoodiense, el descenso a los infiernos de la actriz comenzaba con las participaciones en títulos que se estrellaban en taquilla y obtenían muy malas críticas. En esta época encontramos filmes como La fuerza del viento (1992), Enredos de amor (1995), Retrato de inocencia (1996), Red Meat (1997) o Algo que contar (2000). 

Johnny Depp y Jennifer Grey
Johnny Depp y Jennifer Grey
Cinemanía

Un progresivo renacer con tropiezos

Su carrera comenzaría a verse cada vez más mermada con pequeñas participaciones en televisión, hasta que el doblaje de Phineas y Ferb (2008-2014) y la serie Red Oaks (2014-2017) recuperaron su mejor faceta interpretativa y la atención sobre su figura. Unos años que también coincidieron con su victoria en Dancing with the stars, el programa de baile que ganaba en 2010. 

Pero la vida de Grey encontraba un nuevo traspiés en 2020, después del divorcio del padre de su hija: el actor Clark Gregg. Ambos llevaban juntos dos décadas, lo que suponía un fuerte varapalo para esta y la búsqueda de un refugio en amigas como Tracy Pollan y Jamie Lee Curtis. 

El mismo año de su separación, la actriz sorprendía con el anuncio de una segunda entrega de Dirty Dancing, que aún se encuentra en desarrollo. "Me encantaría ofrecer a los fans o a la audiencia joven una experiencia que nunca replicaría a la película original, pero con el mismo tipo de fundamentos. [...] Dirty Dancing fue un cuento de hadas y una fórmula de éxito que utilizaba el baile como una metáfora para personificar tu energía y evadir los pensamientos".

A la espera del nuevo título, la actriz también se ha dejado ver este mismo año en la serie Dollface. Un resurgir de sus cenizas que podría alcanzar su cénit pasados los 62 años, una edad que Grey considera como una de las grandes etapas de su vida. "Creo realmente que la segunda mitad de la vida de la mujer es la mejor". 

Jennifer Grey en 'Dancing with the stars'
Jennifer Grey en 'Dancing with the stars'
Cinemanía

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