Adiós a Omero Antonutti, un gran actor y una gran voz

Ha fallecido a los 84 años, pero siempre lo recordaremos por películas como 'Padre Padrone', 'El sur' o 'El Dorado'.
Adiós a Omero Antonutti, un gran actor y una gran voz
Adiós a Omero Antonutti, un gran actor y una gran voz
OMero Antonutti en El sur

Unas escenas inolvidables de Omero Antonutti en los setenta, las del tiránico y opresor padre de Padre Padrone (1977) de los hermanos Taviani. Y no se trata, ni mucho de menos de encasillarle, pero en los ochenta brilló precisamente con otro papel de progenitor, pero esta vez mucho más afable y entrañable como el médico rural y zahorí, buscando pozos de agua subterránea, al que su hija Estrella adora en El sur (1983) de Víctor Erice.

En los noventa, una voz, la del narrador de La vida es bella (1997) de Roberto Benigni; y ya en lo que llevamos de siglo XXI, otra voz (carismática y profunda) doblando al italiano a Christopher Lee en la trilogía de El señor de los anillos o en Star Wars III: La venganza de los Sith.

Fallecido este martes a los 84 años en un hospital de Udine a causa de un tumor, son cuatro ejemplos de sus trabajos más conocidos como actor y doblador en una carrera profesional que desarrolló a caballo entre Italia y España.

Y no es de extrañar que sea  imposible hacerse con una imagen suya de joven. Nacido en 1935, debutó a los 30 años con una breve intervención en Los placeres de la noche (1966), protagonizada por Gina Lollobrigida, Vittorio Gassman y Ugo Tognazzi; y fue superados los cuarenta cuando interpretó el personaje que le haría célebre entre los cinéfilos con el largometraje de los Taviani.

De sus películas italianas también destacaron sus otras colaboraciones con Paolo y Vittorio Taviani, La noche de San Lorenzo (1982), Kaos (1984) y Good Morning Babilonia (1987). Entre las producciones españolas encarnó al conquistador Lope de Aguirre en El Dorado (1988) de Carlos Saura y fue uno de los protagonistas de la miniserie Los pazos de Ulloa (1985) y El secreto de porcelana (1999).

Además, trabajó a las órdenes de Antonio Drove en La verdad sobre el caso Savolta (1978), Javier Rebollo en Golfo de Vizcaya (1985), Pedro Olea en la adaptación de la novela de Arturo Pérez-Reverte El maestro de esgrima (1992) o con Jaime de Armiñán en 14, Fabian Road (2014).

Su obra póstuma, aún sin estrenar, será Mammamet de Gianni Amelio, en postproducción.

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