¿A qué suena John Carpenter?

El director ha confirmado su asistencia al Primavera Sound. Si quieres pasar por un experto en las bandas sonoras de sus filmes, aquí tienes todo lo que debes saber
¿A qué suena John Carpenter?
¿A qué suena John Carpenter?

El próximo 2 de junio, Carpenter pisará (que sepamos) por primera vez nuestro país. Y no, no será para recibir un premio honorífico en el Festival de Sitges ni para presentar ninguna película. Será para cumplir uno de sus grandes deseos de juventud, ser una estrella del rock.

Y es que en el lejano junio de 1948, John Howard Carpenter nacía en el seno de una familia de tradición musical, ya que su padre era un profesor de música que acabaría dando clase en la Universidad de Kentucky y que tiempo atrás había fundado la orquesta Nasvhille Strings. Muy joven, el futuro cineasta ya coqueteaba con la idea de formar un grupo de música, para lo que creó Tomorrow’s Children, una banda formada junto a una novia de entonces y Tommy Lee Wallace, el futuro director de cintas como It o Halloween III. Carpenter y Wallace decidieron ir un paso más allá y crearon otro grupo, The Kaleidoscope, que empezó a adquirir fama entre los institutos de Kentucky, donde se les contrataba para tocar en fiestas de fin de curso y en el que hacían versiones temas de James Brown, The Monkees o The Doors mientras proyectaban películas de Super-8 sobre la batería que aporreaba el rubiales de Tommy Lee Wallace.

John Carpenter y Tommy Lee Wallace en su grupo infantil

Durante su paso por la Universidad del Sur de California (el lugar en el que, a base de música y contracultura se empezó a fraguar el cine de terror moderno), Carpenter siguió dando rienda suelta a su pasión musical, componiendo temas para muchos cortometrajes de sus compañeros, como End of the Season, Three Wheeled Fairytale, Stationmaster, Oh Ridgewood We’re Calling o el oscarizado The Resurrection of Broncho Billy, y formando un grupo musical llamado The Coupe de Villes junto a Tommy Lee Wallace y el también futuro director Nick Castle.

El punto álgido de su carrera musical durante la época universitaria tendría lugar con Dark Star, película que él y Dan O’Bannon crearon con recursos de la escuela de cine de la universidad y en la que Carpenter compuso tanto la banda sonora, como la música de Benson, Arizona, el tema principal de la película para el que Bill Taylor creó la letra y al que John Yager puso una desgarrada voz imitando la de Johnny Cash. Dark Star se convirtió en una cinta de culto y la canción principal, esa especie de country paródico e intergaláctico ha trascendido la fama de la propia película, siendo hasta versionada por el folk Joe Bethancourt.

Sin embargo, el sonido eminentemente carpenteriano no aparecería hasta 1976, cuando se estrenó su segunda película, Asalto a la Comisaría del Distrito 13. Para ella, el cineasta compuso la música de toda la película en apenas tres días, grabándola después con ayuda de Tommy Lee Wallace en el estudio de Dan Wyman, al que habían conocido en la Universidad y del que sacaron multitud de recursos, como utilizar un rudimentario órgano electrónico que había en la sala y del que salió el leitmotiv del asedio, o intentar imitar electrónicamente la percusión de la música tribal a fin de dotar de un sonido de batalla para los pandilleros que acosan a los protagonistas del filme. Carpenter cogió las notas básicas de la banda sonora de Harry el sucio que Lalo Schifrin a su vez había tomado prestadas de Inmigrant Song, un tema de Led Zeppelin incluido en su tercer disco y con ellas creó el tema principal de la película, hoy recordado y admirado por compositores como Hans Zimmer. Con Asalto a la Comisaría del distrito 13, el sonido del rudimentario sintetizador de Dark Star se perfeccionaba, convirtiendo la música electrónica en un elemento tan reconocible del cine de Carpenter como el formato 2.35:1.

La grabación en el estudio de Wyman se realizó en un solo día y un par de años más tarde, Carpenter regresaría a él (esta vez, grabando durante tres días en lugar de en uno) para crear una de las músicas más aterradoras de la historia del cine, la de La Noche de Halloween.

Inspirado por las bandas sonoras de Suspiria y El exorcista, el director recuperó una viejísima música que había creado junto a su padre en unos tambores que le regalaron una Navidad y a base de repetir esas pocas notas una y otra vez, creó una música utilizada e imitada hasta la saciedad (basta echar un ojo a la IMDb para ver la cantidad de películas y series en las que suena el tema principal de la que fue, la película de bajo presupuesto más lucrativa hasta el momento).

Tras una composición en La Niebla al estilo de sus trabajos anteriores, Carpenter unió su talento como compositor al del ingeniero de sonido Alan Howarth. Su relación comenzó cuando Howarth fue contratado para diseñar efectos de sonido en 1997: Rescate en Nueva York y Carpenter, agotado de trabajar en solitario, pasó a compartir el crédito con Howarth.

Juntos fueron improvisando la banda sonora de la película mientras la proyectaban, ayudándose de una caja de ritmos de Roger Linn y con The Police y Tangerine Dream como referentes (Tangerine Dream era, en aquel entonces, el último grito en bandas sonoras gracias al Carga Maldita de Friedkin).

La relación entre ambos continuaría incluso aunque Carpenter contratara a Ennio Morricone para La Cosa, su gran película de estudio (Morricone había entrado en la ecuación después de que Jerry Goldsmith rechazara el proyecto y después de que el propio Carpenter rechazara trabajar con John Corigliano y Alex North). Cuentan las malas lenguas que el cineasta llegó a hacerle escuchar la banda sonora de 1997: Rescate en Nueva York a Morricone para hacerle entender lo que quería de una vez por todas y de hecho, una parte de ese material desechado por Carpenter sería el que hoy suena en algunos momentos de la banda sonora de Los Odiosos Ocho.

Sea verdad o no la anécdota que sitúa a Morricone escuchando la música de Carpenter y Howarth para comprender lo que quería el cineasta, lo cierto es que existió cierta colisión entre Carpenter y el maestro italiano, (pese a que la música que había soñado en la boda del cineasta con Adrianne Barbeau eran bandas sonoras de Morricone) haciendo que Howarth entrara a última hora a ayudar componiendo transiciones y colas.

Carpenter y Howarth

En 1985, después de haber rodado Christine y tenido que lamer las heridas del fracaso de La Cosa rodando una película en la que no creía como era Starman (donde la banda sonora la compuso Jack Nitzsche a base de synclavier), Carpenter se reencontró con su lado más juguetón y rockero y cogió a su grupo musical The Coupe de Villes (con el que había amenizado sus fiestas de fin de rodaje) paragrabar un disco llamado Waiting Out The Eighties; un trabajo que no tuvo vida comercial y que los tres miembros regalaron a sus familiares y amigos (imagina lo que cuesta hoy día uno de esos vinilos en EBay) y donde el technopop campa a sus anchas en mitad de letras cargadas de humor.

No satisfechos con la experiencia, el grupo formado por Carpenter, Castle y Lee Wallace creó un tema para la banda sonora de Golpe en la Pequeña China, grabando un videoclip que llegaría a emitirse en la MTV e hicieron un cameo (con el productor Warren Carr como miembro invitado del grupo) en Más allá de la realidad, una excepcional película juvenil de Nick Castle, hoy desgraciadamente desterrada al circuito de los VHS, ya que nunca ha sido editada en DVD en nuestro país.

https://youtube.com/watch?v=QvYEdmW47gQ

La aparición en la MTV sería lo más cerca que Carpenter estaría de subirse profesionalmente a un escenario durante muchísimos años, más si tenemos en cuenta que el fracaso económico de Golpe en la Pequeña China terminó aplastando a un Carpenter cuya carrera ya había quedado en peligro después del descalabro de taquilla de La Cosa, y que hizo que el cineasta se recluyera en proyectos más pequeños y modestos (en los que tenía que multiplicar sus funciones), como El Principe de las tinieblas (donde contó con Alice Cooper como actor) o Están Vivos, una fábula anti-Reagan con ramalazos de actioner ochentero cuya banda sonora volvía a sacarle partido a las percusiones de la caja de ritmos de Howarth.

Pero los procesos de componer música iban aburriendo más y más al cineasta, que no podía hacerse cargo de tantas funciones. En su siguiente película de gran presupuesto, Memorias de un hombre invisible, Carpenter delegó en Shirley Walker, una afamada directora de orquesta y compositora, hoy fallecida, que pasó por ser la primera mujer en componer bandas sonoras de películas “de Estudio” y que pese a sus experiencias previas con sintetizadores (suyos son los de la banda sonora de Apocalypse Now), aquí firmaba un trabajo muy alejado del canon Carpenter.

En su siguiente trabajo, Carpenter apareció con un nuevo colaborador bajo el brazo, Jim Lang, que sustituía a Howarth y con el que realizó Bolsa de cadáveres, el piloto de una serie de televisión a lo Historias de la Cripta que nunca funcionó y que terminó comercializándose como película, y En la boca del miedo, donde, tras haber montado partes usando Metallica como música de referencia, el director decidió parir una banda sonora que rozaba el Heavy Metal.

Así, la música de Carpenter siguió explorando nuevas propuestas y en 1995, para la banda sonora de El pueblo de los malditos, contó con la colaboración de su vecino Dave Davies, hermano del lider de los Kinks, y músico que aportó una atmósfera oscura y con matices épicos a este remake de la cinta de Wolf Rilla.

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Después, Carpenter regresaría brevemente a sus sonidos más clásicos y en 2013: Rescate en Los Ángeles, colaboró de nuevo con Shirley Walker para explorar su pericia con los sintetizadores, pero decimos “brevemente”, porque poco a poco, este cineasta con alma de músico fue acercándose a conceptos más instrumentales, primero con Vampiros, pero especialmente con Fantasmas de Marte, su particular regreso en clave de Ciencia Ficción a Asalto a la Comisaría del Distrito 13 y en el que la decidió contar con la colaboración de bandas de música como Anthrax o Buckethead (de hecho, la película ya tenía un concepto más “rockero” que otros de sus trabajos desde el momento en que la protagonista de la película debía haber sido Courtney Love, quien abandonó en los ensayos a causa de romperse un pie en extrañas circunstancias).

Como es sabido, la agotadora experiencia de Fantasmas de Marte hizo que John Carpenter quedara alejado de la industria del cine, convencido de no volver a dirigir, pero unos años más tarde decidiría darse un descanso en su plan de jubilación para firmar dos capítulos de la televisiva Masters of Horror en los que se sentó a componer la música junto a su hijo Cody Carpenter.

Cigarette Burns y Pro-Life, esos dos trabajos televisivos, fueron las últimas veces que Carpenter se vistió de compositor de bandas sonoras, ya que la música de Encerrada, la película que a día de hoy parece haber puesto punto y final a su filmografía, fue creada por Mark Kilian, quien compuso una música que solo recuerda levemente a la que solía vestir las mejores películas del cineasta.

En 2007, Robert Rodríguez intentó sacarle nuevamente del retiro para que compusiera la banda sonora de Planet Terror y cumpliera así un deseo del cineasta, que siempre se había quejado de que no le llamaran para hacer la música de películas ajenas. Sin embargo, ambos directores no pudieron ponerse de acuerdo en los plazos y finalmente no pudo darse la colaboración.

Daniel Davies, John Carpenter y Cody Carpenter

Parecía que Carpenter ya era un señor del que no íbamos a tener muchas más noticias hasta que hace un par de años supimos que entre su afición desmesurada por jugar a videojuegos, a los partidos de la NBA y a sus proyectos en el mercado de los cómics, había ido sacando tiempo para componer temas junto a Cody y Daniel Davies (el hijo de Dave Davies) y que una discográfica iba a lanzarlos.

No contentos con eso, las noticias fueron sucediéndose y primero descubrimos que Carpenter pensaba hacer algunos conciertos, incluso fuera de Estados Unidos y después, que había material para otro disco que saldrá el próximo abril. Todo, noticias, que enseñaban a un Carpenter distinto, dispuesto por primera vez en muchos años a viajar fuera de su país y que se mostraba más apasionado y menos seco en las entrevistas. Parecía que estábamos asistiendo a una segunda juventud de aquel chico de Kentucky que debutó en el cine con Dark Star y que con el paso de las décadas haría algunas de las películas de terror más famosas de la historia reciente.

Ahora bien, ¿Cómo de diferente (y renacido) estará ahora? Esperemos al Primavera Sound para verle en persona, pero ojalá el cambio sea tan para bien que le veamos rodar próximamente una nueva película.

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