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Cinemanía nº 226

'El amanecer del planeta de los simios': La batalla más animal de la saga
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'El amanecer del planeta de los simios': La batalla más animal de la saga

DIRECTOR´S CUT: Una odisea de la especie

1. MAD MEN.  El mismo año que Charlton Heston se volvía progre por un ratito sin saberlo y luchaba contra la dictadura de los simios (lo cierto es que en aquellos tiempos siempre confió en los proyectos de ciencia-ficción, al Ben-Hur lo que es del Ben-Hur), Stanley Kubrick ponía su minucioso talento al servicio del relato de Arthur C. Clarke (y viceversa, porque escribieron guión y novela casi a la vez) y llenaba de monos la secuencia inicial de su película, que culminaba con una elipsis magistral. Esa elipsis. Kubrick ha ganado la historia del cine, el respeto cinéfilo se lo llevó 2001: Una odisea del espacio; podemos dejarlo en tablas si pensamos que la taquilla y el fervor popular fueron para El planeta de los simios: es la película que todo el mundo vio, hasta el Don Draper de Mad Men llevó a su hijo al cine y flipó con su final. Sin embargo, la competencia por la supremacía de la ciencia-ficción en el año de gracia de 1968 se extendió al terreno de los monos. ¿Quién tenía los mejores primates, eh? ¿Quién? 

2. MONO-LITOS. Ya en 1969, el año en que el hombre pisó por primera vez la Luna, en la 41 ceremonia de entrega de los Oscar, pocos meses después del estreno de ambos filmes (El planeta de los simios, en febrero de 1968 y 2001, en abril), un rumor se convirtió en leyenda. Tras el Oscar a John Chambers como responsable del maquillaje de El planeta de los simios, corrió la voz de que 2001 no había entrado en liza porque los académicos pensaban que los que aparecían en la película eran monos de verdad. Veían a Kubrick capaz de eso. De eso y de mucho más. En realidad, aquel Oscar era honorífico, no había posibilidad de otras nominaciones (el premio de la Academia al maquillaje nació en 1981, tras la polémica un año antes por el trabajo sin premio de El hombre elefante); así que, siendo justos, hubo otro empate: la estatuilla quedó para El planeta de los simios, pero aquellos monos de 2001 peleando por los huesos parecían reales. No sólo eso, además los dos filmes comparten monolito final, cada uno en su estilo (dama con antorcha neoclásica frente a mando a distancia sin botones Apple style), cada uno con su interpretación: el giro final sorprendente, abrumador, pulp, de El planeta de los simios frente a los interrogantes vitales (“Si se entiende completamente la película, es que hemos fracasado”, escribiría Arthur C. Clarke) de 2001: Una odisea del espacio. Se acaban de cumplir 45 años del reto final de aquella curiosa competición de viajes estelares y simios inteligentes, lo culto y lo popular unidos en lo más alto de la ciencia-ficción, el género que nos pirra.

3. LÍDER TOTAL. El éxito de Ocho apellidos vascos también es de ciencia-ficción. Es probable que antes de que termine este mes de julio, la película pueda alcanzar los 10 millones de espectadores en el cine. Eso, sin contar los (millones) que la han visto ilegalmente, algo que en nuestro país sigue estando a la orden del día. Tanto es así que en realidad hemos tenido que falsear nuestra lista CINEMANÍA. Pido disculpas: por delante de Dani Rovira, nuestro número uno en la lista de los 50 más influyentes del cine al acabar este curso 2013/14 en España, deberíamos poner a la piratería, líder absoluta. Somos la única especie capaz de hacernos daño a nosotros mismos y a lo que más nos gusta, con la excusa del gratis total. Cualquier día enterramos a la estatua de la Libertad. Con toda la creación cinematográfica a sus pies.

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