Por las setas

En realidad, la historia del Parasol en La Encarnación es la de siempre. Los cambios asustan. Lo nuevo da miedo. ¡No vayamos a tener que acostumbrarnos! Después, cuando vean que una obra arquitectónica original atrae a personas de todo el mundo, que se convierte en un nuevo atractivo para la ciudad, y que no sólo lo antiguo vale... entonces guardarán un discreto silencio o  se convertirán en sus más encendidos defensores. Démosle tiempo al tiempo.