En ella, Benedicto XVI instó a los gobernantes a ponerse del lado de los humildes, las víctimas y los más necesitados, al tiempo que animó a los débiles a confiar en Dios para superar las dificultades.
Al término de la audiencia, Benedicto XVI hizo los tradicionales saludos en distintos idiomas y en español, saludó a los peregrinos de Latinoamérica y España y con particular afecto a los alumnos del Seminario y Colegio diocesano de Getafe.

A continuación, cuando ya estaba en el 'Papamóvil', uno de los asistentes, miembro de un grupo de guardia civiles españoles, le ofreció un tricornio que no dudó en ponerse sonriendo en todo momento.

Benedicto XVI ya había sorprendido a los fieles con detalles como estos en otras ocasiones, como cuando el pasado mes de junio se colocó un casco que le ofrecieron los bomberos romanos, intentando así suavizar su imagen de burócrata frío y distante.




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