A pesar de la mala fama que tiene por ser un ácido, la aspirina puede no ser tan mala como el estómago como se pensaba, ya que un estudio realizado en Inglaterra sugiere que la aspirina puede reducir el riesgo de sufrir cáncer estomacal en un tercio, informa la BBC.
La investigación, que analizó los casos de 300.000 personas, descubrió que aquellos que habían tomado aspirina en el año previo al estudio tenían una probabilidad mucho menor de desarrollar cáncer estomacal.
Entre las personas que tomaban aspirina con una cierta asiduidad, la tasa de cáncer de estómago se situaba en 7 por cada 100.000 personas, mientras que entre los que no consumían aspirina se situaba en un 11 por 100.000.
Sin embargo, los responsables del estudio recuerdan que, aunque puede ser beneficioso para combatir esta dolencia, el ácido acetilsalicílico puede tener efectos secundarios como las úlceras abdominales.

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