El resultado fue que en tan sólo 48 horas, Sergio B.D se enfrentaba a una factura de más de 8.000 euros por las conexiones a internet que hizo en Portugal.
Finalmente, Sergio no tendrá que abonar la factura porque Vodafone ha decidido anularla. Y es que el contrato suscrito con la empresa de telefonía no sólo no aclara las condiciones del servicio, sino que asegura que el consumidor recibirá toda la información en el punto de venta, algo que en realidad no ocurre.
De hecho, a través de un sondeo en varias tiendas de la compañía, FACUA constató que ningún vendedor informó de las limitaciones geográficas de su tarifa plana de acceso a internet, e incluso en algunos casos aseguraron que se aplicaría en cualquier lugar con cobertura Vodafone, multinacional presente en 60 países.





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