"Cambiar el centro de la atención, de uno mismo a otros, puede ser muy saludable para las personas en condiciones estresantes", dijo Avi Sadeh, de la Universidad de Tel Aviv.
El equipo dirigido por Sadeh evaluó si darle un juguete para cuidar a niños víctimas de la guerra reduciría sus reacciones al estrés por exposición durante un mes, en el 2006, al conflicto armado entre el ejército israelí y el Hezbollah, en la zona norte de Israel y el sur del Líbano.
Durante los últimos tres días del conflicto, los investigadores les dieron a 40 niños y 34 niñas de 5 años en promedio un peluche similar a un perro de la raza cocker spaniel llamado Huggy-Puppy.
Un cachorro triste y sin amigos
A los niños, que vivían con sus familias en un refugio, se les dijo que el cachorro estaba triste porque estaba lejos de su hogar, no tenía amigos y necesitaba que un amigo lo cuidara. Se les pidió a los padres que les hicieran recordar a los niños esa responsabilidad.
Según los padres, casi el 83% de esos niños habían tenido uno o más síntomas de estrés grave, como miedo a la separación, nerviosismo o agresión, reacciones a los ruidos, llanto excesivo o pesadillas y problemas para dormir, publicó el equipo en Pediatrics.
En declaraciones realizadas tres semanas después de recibir al cachorro de peluche, los chicos con mayor apego a su juguete presentaban niveles de estrés menores.
Un control a los dos meses demostró que el 71% del grupo tratado con la intervención no tenía reacciones graves de estrés, comparado con el 39% de los 101 niños "control".



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