Los bebés rechonchos podrían ser más felices, según un estudio que ha revelado que las personas con bajo peso al nacer son más propensas a padecer depresión y ansiedad.
La investigación, publicada en la revista Biological Psychiatry, sostiene que las condiciones adversas en el útero que interfieren en el crecimiento de un bebé también podrían causar diferencias cerebrales.
El canadiense Ian Colman, de la Universidad de Alberta, y varios colegas británicos, han estudiado los antecedentes de 4.600 ingleses nacidos en 1946 que participaron en un estudio de más de 40 años.
"Descubrimos que incluso personas con síntomas leves o moderados de depresión o ansiedad durante el transcurso de su vida fueron bebés más pequeños que aquellos con mejor salud mental", dijo Colman en un comunicado.
Los investigadores simplemente observaron los antecedentes médicos y no examinaron una posible causa. Colman expresó que es posible que cuando las madres están estresadas, ciertas hormonas relacionadas con este trastorno pasen al feto a través de la placenta.


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