Miércoles, 10/02/10. Actualizado hace 1 minuto
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Las mujeres y los hombres son diferentes también en cuanto a los problemas de salud y el modo de abordar la enfermedad, algo que la medicina ha descubierto recientemente y cuyo conocimiento puede ser útil para mejorar las condiciones físicas de la población.
"No somos iguales", afirma Marianne Legato estadounidense experta en medicina de género, en una entrevista en el último número del semanario austríaco Profil.
Cuenta que faltan datos científicos sobre las condiciones biológicas específicas de la mujer y su impacto en la salud porque los estudios clínicos se han centrado tradicionalmente en el varón.
Las desigualdades pueden tener consecuencias graves, porque la mayoría de los médicos tienden a tratar a todos los pacientes de la misma manera, y las mujeres tienen menos posibilidades de aprovechar los beneficios de terapias adaptadas a su condición especial.
Medicamentos de riesgo si se es mujer
Hay medicamentos para las enfermedades cardíacas que implican un riesgo elevado para las mujeres como, por ejemplo, los efectos secundarios por incompatibilidad de inhibidores de ECA, unos medicamentos de profilaxis contra el infarto cardíaco, mal al que las mujeres son cuatro veces más propensas que los hombres.
Sin embargo, se ha observado que hay factores específicos de género en el valor ph del ácido gástrico y en la absorción de los fármacos y, así, la aspirina protege mejor de un infarto cardíaco al hombre que a la mujer.
También, los síntomas de un infarto cardíaco son diferentes: en ellas se manifiesta como un malestar y dolores difíciles de identificar en el pecho y vientre, lo que a menudo lleva a los médicos a una pista equivocada.
Sin embargo, los hombres de menos de 50 años enferman con más frecuencia de infarto que las mujeres de la misma edad, que están más inclinadas a las depresiones.
No hay un sexo débil
Marianne Legato insiste en que destacar las diferencias no equivale a afirmar que haya un sexo más débil o menos capacitado que el otro, ni tampoco la superioridad del género femenino.
A su modo de ver, hombres y mujeres están en condiciones de enfrentarse con igual eficacia a los retos intelectuales, aunque los superan con ayuda de regiones diferentes de sus cerebros.
Basándose en informaciones de la academia militar estadounidense de West Point, Legato señala que las mujeres están más dotadas para trabajar en equipo y tienen ideas más interesantes sobre los modelos de liderazgo.
También llega a la conclusión de que existen diferencias en la capacidad de la percepción tridimensional. Por ello, las mujeres saben interpretar mejor la expresión de una cara, hecho que, según la científica, puede estar relacionado con que la mujer ha aprendido a lo largo de la evolución humana a comprender los mensajes no verbales y las necesidades mostradas por los bebés.
Idiomas del dolor
Otra diferencia muy acusada se registra en la manera en que hombres y mujeres se comportan cuando están enfermos y de cómo hablan de sus dolencias con el médico.
El lingüista vienés Florian Menz distingue "idiomas del dolor" diferentes cuando los enfermos comunican datos esenciales al terapeuta, como el grado y la duración de un dolor.
La mujer "se expresa de manera más difusa y a veces rebaja la intensidad de las molestias o las describe como poco importantes"; recurre a expresiones metafóricas y reflexiona sobre sus posibles causas, lo que suele impacientar a algunos médicos, dijo Menz a la revista Profil.
Según la psiquiatra austríaca Gabriele Fischer, las enfermedades de la mujer se relacionan frecuentemente por error con su condición femenina y se generan diagnósticos equivocados, porque hay dolencias que no se toman lo suficientemente en serio achacándolas al ciclo femenino u hormonal.
También ellas tienen mas tendencia a tomar antidepresivos, fármacos que no son tan inofensivos como puede parecer, porque como ocurre con las benzodiazepinas, tomadas durante mucho tiempo crean dependencia y en el embarazo pueden provocar malformaciones en la cara del bebé o un síndrome de supresión.
Eso les pasa por hacer de sus cuerpos cementerios de animales. No mas entierros, los animales no son comida.
02.07.2007 - 09.09 h - Dice ser David - #1
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Eso. Nuestros cuerpos son un templo: nada de seres vivos en nuestro interior.
Vamos que ni comer animales ni vegetales.
Solo podemos comer plásticos y rocas.
Eso es lo sano que te cagas.
02.07.2007 - 10.14 h - Dice ser PEpelu - #2
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He sufrido dos infartos y una angina de pecho. Tengo un amigo, de los de toda la vida, de la pandilla, que ha sufrido un infarto y una angina de pecho. Ninguno de los dolores padecidos se asemejan. Explicarlos no es necesario. ¿Será que alguno es mujer y no lo sabemos?. La verdad, se hacen encuestas, estadísticas, estudios, que no sirven para nada. Ese dinero se invierte en desfibriladores y cursillos para saber su funcionamiento y sí que se ahorran vidas. Si cabe hasta nos volvemos más humanos, más cariñosos. Un saludo.
02.07.2007 - 12.18 h - Dice ser julio - #3
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A #1 y los que son como él. ¡¡¡A ver si os enterais que muchos animales, además del hombre, se comen a otros animales. Es la Madre Naturaleza. Basta ya de chorradas
02.07.2007 - 12.31 h - Dice ser Omnivora - #4
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menos grasa animal hace falta, la carne es un alimento que debe ingerirse una pequeña ración una vez a la semana, y no más. No como en España que se come como primer plato obligatorio en cada comida.
Por otra parte se puede vivir perfectamente sano sin carne y te ahorras muchas enfermedades de este tipo.
La cantidad de carne que comemos es sólo por costumbre, una mala costumbre.
02.07.2007 - 12.57 h - Dice ser Chel - #5
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El aparato digestivo del ser humano no está preparado para comer carne, quien no lo sepa que lo compare con el del resto de animales herbivoros y con el de los carnívoros a ver a cual de los dos se parece más.
Odio que se trate a los vegetarianos como gente loca o flipada, y no es la madre naturaleza¡¡¡¡¡¡, quien diga lo contrario es que no se ha molestado en informarse.
02.07.2007 - 16.05 h - Dice ser vegetariana - #6
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Al # 8 solo queda darle mi modesta felicitación por su valioso comentario, ojalá muchas personas lo lean y lo asimilen en todo lo que vale.
Yo hace muchos años fui carnívoro, también consumía licor y padecía de stress, presión arterial alta, dolores de cabeza, trigliceridos, colesterol, ácido úrico y del sistema nervioso. Como dicen listo para el infarto.
Llegó el momento en que tuve que decidir: si satisfacer mis placeres y mi ignorancia o mi salud física, mental y espiritual. Me decidí por mi salud.
Ahora soy vegetariano y todos los males quedaron en el pasado.
Agrego al comentario #8 que el comer carne también afecta la mente, afecta el sistema nervioso y transmite las enfermedades que tienen los animales y que con la cocción no se quitan, además tiene algo en lo que usualmente no se piensa, los átomos de sufrimiento y dolor que experimentan los animales por la proximidad de la muerte se le traspasan al ser humano.
Fácil es descubrir el daño que hace la carne y el licor, solo hay que dejarlos por un 1 mes analizando las reacciones del organismo, para luego volver a consumirlos, entonces es ahí cuando uno se da cuenta del daño que hacen.
02.07.2007 - 17.32 h - Dice ser J. A. - #7
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Bueno, lamentablemente el comentario del #8 anterior fue quitado de la página.
02.07.2007 - 17.34 h - Dice ser J. A. - #8
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Panda de cientificos de foro, en Argtentina comemos carne desde que nos salen los dientes y no estamos ni mejor ni peor que tu.
En India(hablo con conicimento) no comen carne y están ni mejor ni peor que tu, si es verdad que la dentadura de los indios es exelente.
02.07.2007 - 21.03 h - Dice ser bonarotti - #9
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