Limpiar los graffitis de las fachadas cuesta al Ayuntamiento 240.000 euros al año, unos 660 euros al día. En 2005 hubo 408 sanciones por este motivo. Ahora, las multas son hasta 300 euros, pero cuando entre en vigor la nueva ley de vandalismo ascenderán hasta 15.025 euros.
Lipasam trató más de 9.500 fachadas, 2.615 más que en el año anterior, lo que equivale a 97.100 m2, una superficie casi equivalente al municipio de Pruna.
La zona más conflictiva sigue siendo la Ronda del Tamarguillo, el tramo desde Kansas City a Ramón y Cajal.
Ahora Lipasam estudia comprar una máquina para quitar las pintadas que hacen los graffiteros tanto en edificios públicos como privados. Hasta ahora utilizan decapante y agua a presión para las superficies lisas y una capa de pintura de un color similar, para las porosas (banco de granito).
En Lipasam hay cuatro equipos encargados de esta tarea. Tienen dividida Sevilla en cuatro áreas, con 75 sectores que controlan periódicamente. Al día, una persona puede eliminar de 7 a 14 graffitis. Para solicitar la retirada de pintadas, llamar al teléfono 902 459 954.


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