José Mota, Lucía Etxebarría y Mariano Rajoy
Los personajes populares sufren a menudo la suplantación de identidad en Internet.

La escritora Lucía Etxebarría acaba de denunciar en un artículo que alguien que utiliza su nombre "ha colgado su perfil en Twitter y va relatando los avatares de su (mi) vida". Casos como éste, de suplantación de personalidad, proliferan al amparo de la falta de protección de la identidad en las redes sociales.

Personajes populares como el presidente del PP, Mariano Rajoy; la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá; o el humorista José Mota han visto en los últimos meses circular por las redes sociales falsos perfiles con su identidad, creados a veces por enemigos, en el caso de los políticos, o por gente que persigue un beneficio económico, en el de Mota.

En el caso de los adultos, hay muchos novios o novias despechados que buscan venganza

Además de ésta, hay otra forma de suplantación, explica el presidente de la Asociación de Internautas, Víctor Domingo, que consiste en apoderarse del perfil, de la cuenta de una persona en la red social y meter en ella información que la pueda comprometer.

La experiencia de Domingo es que este tipo de conductas se dan "entre personas del mismo entorno. Entre la gente joven, el objetivo es hacer una gracia o una burla, y en el caso de los adultos, hay muchos novios o novias despechados que quieren poner a su ex pareja en situaciones violentas o incómodas"

Recomienda utilizar claves seguras con dígitos y letras, huir de las contraseñas sencillas con fecha de nacimiento o fáciles de deducir, e insiste en que "las claves son muy personales, hay gente que las comparte con otros por una cuestión de confianza", pero -asegura Domingo- "la confianza a veces no dura toda la vida".

Nada impide crear un perfil

La cuestión es ¿por qué motivo se puede crear un perfil con el nombre de otra persona?. Según el director de la AEPD, Artemi Rallo, los responsables de las redes sociales amparan su funcionamiento en unas políticas de privacidad en las que se prohíben determinados usos, como la suplantación de personalidad, "pero sin ningún tipo de garantías, porque nada impide crear esos perfiles".

"Cuando se les denuncia -subraya- las redes reaccionan para evitar, entre otras cosas, que les caiga el peso de la ley, porque a partir de tener conocimiento de un contenido ilícito, si no los suprimen, pasan a ser responsables".

Cuando se les denuncia las redes reaccionan para evitar que les caiga el peso de la ley

El director de la AEPD es partidario de que las redes arbitren mecanismos adicionales que permitan evitar estos fenómenos porque "una suplantación de personalidad puede suponer un daño extraordinario para la víctima".

Icaro Moyano, portavoz de Tuenti, afirma que no pueden contrastar los datos de alta en Tuenti porque "no somos agentes verificadores de identidades", y asegura que "la mejor manera de comprobar suplantaciones de identidad es dando herramientas eficaces de denuncia para los usuarios". Con la denuncia, añade, pedimos una comprobación de identidad a través del DNI y "si se confirma la suplantación se borra la cuenta".

Artemi Rallo insiste en que "el desarrollo de la Sociedad de la Información no puede ampararlo todo. Los proveedores de estos servicios -reclama- deben establecer mecanismos reales y no ficticios de garantía de derechos de los usuarios y establecer medios que permitan verificar que un usuario es quien dice ser".

¿Es delito?

El abogado especialista en Nuevas Tecnologías Pablo F. Burgueño, explica que la suplantación de personalidad únicamente es delito si se usurpa el estado civil de otro (nombre, apellidos, domicilio, situación civil en la sociedad...). En ese caso la pena de prisión es de seis meses a tres años, según el artículo 401 del Código Penal.

Si lo que se hace es crear un perfil con datos falsos, la conducta no puede ser considerada delictiva. Por lo tanto, el hecho de inventarse datos falsos para participar en una red social no es constitutivo de delito de usurpación de estado civil, explica.

Entrar en una cuenta o perfil de otra persona sí puede comportar graves consecuencias jurídicas pues se puede estar cometiendo un delito de lesión de privacidad. Y si se hace pasar por el verdadero titular de la misma estará cometiendo un delito de usurpación de estado civil, concluye.

Para eludir estas prácticas, Burgueño recomienda usar contraseñas seguras, alfanuméricas de al menos ocho dígitos, que contengan mayúsculas y minúsculas; mantener el sistema operativo actualizado para evitar vulnerabilidades y agujeros de seguridad; y contar con soluciones antivirus contra la instalación de troyanos que vigilan al usuario y le sustraen sus datos y contraseñas.