Bolsonaro quiere que los cruceros regresen a un archipiélago que es Patrimonio de la Humanidad

  • En 20 de las 21 islas del archipiélago Fernando de Noronha está prohibida la presencia humana.
  • El gobierno de Bolsonaro quiere llevar barcos de hasta 600 pasajeros porque "no causan impacto".
Imagen de la isla Fernando de Noronha, ubicada en el remoto archipiélago homónimo, al norte de Brasil.
Una de las 21 islas del archipiélago volcánico de Fernando de Noronha, en Brasil.
WIKIPEDIA

Fernando de Noronha es un archipiélago volcánico brasileño, situado en Pernambuco. Formado por 21 islas de las cuales solo está habitada la mayor de ellas. El resto han sido declaradas Parque Nacional Marino por el gobierno del país, y por lo tanto está prohibida la presencia humana en ellas, salvo para fines de investigación científica. Por algo es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Y sin embargo, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quiere que los cruceros, sí, los cruceros, regresen a este archipiélago. El Ejecutivo brasileño defiende el retorno gradual y amparado en la legislación medioambiental de los cruceros de mediano porte a Fernando de Noronha. Y ello a pesar de las críticas del gobierno de Pernambuco.

“Las personas van a bajarse y pasar tres horas en la isla para tomarse fotos...no causan impacto"

En la actualidad, esta autoridad regional impide la entrada de plástico desechable a las islas. Hay una ley que determina la sustitución gradual de todos los vehículos automotores de combustibles fósiles por los automóviles, camiones y autobuses eléctricos hasta 2030.

La capacidad del archipiélago está prevista para recibir 89.000 personas por año, cifra que llegó a 106.000 visitantes en 2019, de acuerdo con informaciones suministradas por la administración de las propias islas.

El presidente del estatal Instituto Brasileño de Turismo (Embratur), Gilson Machado Neto, asegura que el Gobierno federal no pretende llevar al archipiélago cruceros de gran porte. “Lo ideal para Noronha serían barcos de hasta 600 pasajeros”, calcula. 

El gobierno regional de Pernambuco, en contra

Este tipo de embarcaciones están prohibidas desde 2013 por su potencial impacto medioambiental. “Las personas van a bajarse y pasar nada más de tres horas en la isla para tomarse fotos. Ellos no causan impacto en la isla, no interfieren con la carga humana (limitada) de la isla, ellos no pernoctan en la isla, no duermen en la isla, ellos duermen en el barco”, afirma Machado Neto en declaraciones a EFE.

“Abriga una biodiversidad única y no puede ser blanco del turismo depredador”

“El crucero es autosustentable, él produce su propia agua, produce su propia electricidad, no deja basura en la isla, y los residuos líquidos los trata sin ningún problema y los devuelve al mar sin ninguna contaminación, estos barcos hoy son muy modernos, ellos navegan por todo el mundo”, argumenta el presidente de Embratur.

Sin embargo, el Gobierno del Estado de Pernambuco, que administra territorialmente el archipiélago, se mostró contrario a la propuesta. Fernando de Noronha “abriga una biodiversidad única y no pueden ser blanco del modelo de turismo depredador sugerido”, asegura el secretario regional de Medio Ambiente, José Bertotti.

La decisión de la reapertura del archipiélago para los cruceros de mediano porte depende ahora del estatal Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama, regulador), que analizará la propuesta del Ministerio de Turismo.

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