La historia de amor moderna de un hombre que vio a la mujer de sus sueños en el metro de Nueva York y que la buscó por Internet, no ha logrado llegar a buen puerto para convertirse en un cuento de hadas de la era digital.

Para el diseñador web Patrick Moberg, que entonces tenía 21 años, fue amor a primera vista lo que le ocurrió en noviembre pasado, cuando vio a una mujer en un tren de Manhattan. Sin embargo, la perdió entre la multitud, por lo que creó una web donde subió dibujos de ella para encontrarla. La página se denominaba la chica neoyorkina de mis sueños.

Encuentro

Increíblemente, en una ciudad de 8 millones de habitantes, sólo le llevó 48 horas encontrar a la chica, un lapsus de tiempo durante el cual su teléfono sonó sin parar y su correo electrónico no dejó de recibir mensajes, mientras los usualmente cínicos habitantes de la Gran Manzana le cogieron simpatía al Romeo del metro, siguiendo su búsqueda.

La misteriosa morena se llamaba Camille Hayton, era originaria de Melbourne, Australia, y estaba trabajando como becaria en la revista BlackBook, por lo que vivía en Brooklyn. Uno de sus amigos vio el dibujo y la reconoció. Sin embargo, después de encontrarse el uno al otro, aparecer en la televisión y lograr notoriedad internacional, la pareja llevó su romance al ámbito privado, Molberg cerró el portal y ambos se negaron a hacer más comentarios, hasta ahora.

Corta relación

Hayton confesó al periódico australiano The Sunday Telegraph que salió con Moberg durante dos meses, pero que no funcionó. "Dije que salimos por un tiempo pero ahora somos sólo amigos", dijo Hayton, de 23 años, al periódico. "Está bien que la gente siga la historia. Es parte de mi vida ahora".

Hayton dijo que todavía, unas tres veces a la semana, hay gente que la reconoce en las calles de Nueva York, y la pregunta que le hacen es siempre la misma: "¿y que pasó?". "Creo que la situación fue tan intensa que nos ató", dijo. "Nos ató en un forma que podrías equivocarte, creo que por ser más romántico de lo que en realidad era. Pero yo quería intentarlo para no preguntarme qué hubiera pasado".