Mensajería instantánea
La encriptación, o cifrado, es uno de los modos más eficaces de evitar que un tercero pueda acceder a nuestros mensajes, correos o llamadas. Archivo

Las aplicaciones de mensajería instantánea venden entre sus virtudes la encriptación de los mensajes de extremo a extremo. Al menos así era hasta ahora. Esa encriptación se hace para garantizar nuestra privacidad: que nadie más que el emisor y el receptor del mensaje puedan leerlo.

Pero algunos pretenden que la privacidad salte por los aires. La justificación siempre es la seguridad: se hace para poder vigilar a terroristas y delincuentes. En esa línea trabaja la alianza de inteligencia "Five Eyes", formada por EE UU, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Y ahora, también Facebook.

Cuenta Forbes, que la compañía de Mark Zuckerberg está trabajando en una herramienta que les permitirá sortear la encriptación de extremo a extremo de los mensajes enviados por WhatsApp (compañía que también es propiedad de Facebook). Argumenta que lo van a hacer para poder encontrar contenidos que violen las políticas de la compañía.

De este modo, Facebook incluiría en el cliente de mensajería un algoritmo diseñado para moderar y filtrar contenido. La vigilancia, esa es la palabra, se haría directamente sobre el móvil del usuario. Es decir, la compañía se situaría en uno de los extremos para poder controlar qué se dice, qué decimos. Y mientras, la encriptación de WhatsApp seguiría impidiendo que terceros pudieran acceder al contenido de la conversación.

Lo que explica Forbes es que, desde el propio dispositivo, el algoritmo de la red social transmitiría la información en tiempo real desde un servicio en la nube, ya que escanearía el contenido del mensaje justo antes de su envío y el mensaje encriptado después de ser desencriptado.

Los Gobiernos quieren saber

Desde lo privado y desde lo público se utiliza la seguridad, la lucha contra la delincuencia y el terrorismo, como coartada de un sistema que busca espiar nuestras conversaciones. Por ejemplo, el ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, ya planteó la creación de una puerta trasera para que el gobierno pueda leer los mensajes encriptadas de WhatsApp o Telegram.

Cosa parecida opina la nueva ministra del Interior británica, Priti Patel, que ha declarado que "las empresas tecnológicas no deberían desarrollar sus sistemas y servicios, incluido el cifrado de extremo a extremo, de manera que empoderen a los delincuentes o pongan en riesgo a las personas vulnerables".

Reino Unido forma parte de la alianza de inteligencia "Five Eyes", junto a EE UU, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Esta semana se reunieron sus ministros del Interior. Su principal conclusión parece un rapapolvo a la habilidad de los ingenieros.

Critican estos cinco países que la empresas tecnológicas estén siendo capaces de crear sistemas de comunicación tan eficaces, en cuanto a privacidad se refiere, que impiden acceder a su contenido, incluso en los casos de los delitos más graves.

El comunicado oficial de los ministros del Interior de Reino Unido, EE UU, Canadá, Australia y Nueva Zelanda dice textualmente: "Las tecnológicas deben incluir mecanismos en el diseño de sus productos y servicios encriptados mediante los cuales los gobiernos, actuando con la autoridad legal apropiada, puedan obtener acceso a los datos en un formato legible y utilizable".