Campos de lavanda en la Alcarria
Campos de lavanda en la localidad de Brihuega, en Guadalajara. JCCM

El paisaje púrpura que adoptan los campos de la lavanda durante la época estival en la Alcarria (Guadalajara) atrae cada verano a miles de visitantes procedentes no solo de distintos puntos de la geografía española sino de Europa. Llegan especialmente alemanes e ingleses, y también de fuera del continente, como los asiáticos. Así que al decir en campos de lavanda, no pensemos en la Provenza francesa, sino en la Alcarria española.

Brihuega, también conocido como 'El Jardín de la Alcarria' se viste de morado durante todo el mes de julio con la floración de sus campos. Del cultivo de esta planta aromática se obtienen esencias para elaborar perfumes o cosméticos. La floración de la lavanda es una de las grandes citas del verano alcarreño.

El espliego, nombre castellano con el que siempre se ha conocido a la planta en esta zona de la Alcarria, ofrece en julio su momento de máxima floración. Los campos de esta comarca de Guadalajara se transforman en un mar de tonos azulados y violetas, y los turistas acuden a disfrutar con el aroma y el espectáculo visual de la lavanda.

El cultivo de lavanda ha ido relegando al de cereal y ya hay más de 2.500 hectáreas en las dos Castillas cubiertas por este manto morado. En toda Castilla-La Mancha, en apenas 10 años, se ha multiplicado por 5 su producción, lo que ha convertido a esta comunidad autónoma en la principal productora de lavanda a nivel nacional.

Un espectáculo para los sentidos

Pero es en la provincia Guadalajara donde este cultivo está viviendo un auténtico boom. Solo en la zona de Almadrones-Cogollor-Brihuega se cultivan alrededor de 2.000 hectáreas, lo que supone el 80% del total. En una de las zonas de España con mayor éxodo rural, estas plantaciones contribuyen a frenar la despoblación.

El caso de Almadrones, a tan solo media hora de la capital alcarreña y a poco más de una hora de Madrid, resulta curioso y llamativo, ya que se trata de una pequeña población de Guadalajara en la que durante el invierno apenas llegan a 30 vecinos, pero en la que actualmente se cultivan 300 hectáreas de lavanda.

Durante el mes de julio, el centro de Brihuega se engalana con una decoración propia de lavanda y una completa programación que incluye mercado, visitas guiadas a las destilerías, talleres o conciertos donde el pasado año pasaron cerca de 20.000 turistas.

Visitar los campos de espliego en los meses de verano es un espectáculo para los sentidos y el marco perfecto para la celebración de grandes eventos al aire libre, como conciertos, que también se complementan con una oferta gastronómica.