Maratón Barcelona
Varios corredores durante la maratón de Barcelona. EFE

Por economía y, sobre todo, por ecología el turismo de sol y playa en España tiene (debe tener) los días contados. La diversificación se antoja necesaria y conveniente. En ella, entre otras modalidades, destaca el llamado turismo deportivo. En nuestro país, en 2018, generó 178.000 millones de euros, equivalentes al 14,6% del PIB estatal.

Según datos del grupo Nuevas Perspectivas en Turismo y Ocio de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), en 2017, este tipo de turismo atrajo a España más de 10 millones de turistas nacionales e internacionales que generaron ingresos de 14.000 millones de euros. La cifra representa un incremento del 41,5% con respecto al año 2010.

Dos ejemplos bien distintos. Los torneos de fútbol sub-18 de la Costa Dorada elevaron la ocupación hotelera al 85%, pese al mal tiempo que hizo por Semana Santa. En Madrid, el impacto económico de la final de la Champions superó los 60 millones de euros, una prueba del éxito también del turismo deportivo pasivo.

Otro caso es el del Maratón de Barcelona. El 49% de los 18.000 participantes eran extranjeros. Cada atleta viajó con una media de dos acompañantes y gastaron 123 euros por persona y día.

Otro caso es el del golf. España es el segundo país del mundo que más turistas extranjeros recibe para practicar este deporte. Según el informe Golf Business Partners, la práctica del golf aporta 564 millones de euros a la economía española y genera 11.000 empleos directos, principalmente en Canarias, Baleares, Cataluña y la Costa del Sol.

Sinónimo de calidad de vida y motivación

Por otro lado, existen experiencias como la de la Costa Dorada, que se ha convertido en la sede de las concentraciones y las pretemporadas de las selecciones internacionales de fútbol de las categorías inferiores de los Países Bajos o Alemania, gracias a los complejos deportivos de alta calidad existentes en la zona.

"El turismo deportivo es sinónimo de calidad de vida y motivación, además de crecimiento sostenible", asegura la doctora señala la doctora y profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, Nicole Kalemba. Este tipo de turismo, asegura, genera empleo de calidad, reduce las externalidades negativas del turismo de bajo coste y permite desestacionalizar el empleo.

El individuo que viaja para practicar deporte busca facilidades para llegar al destino, buenas instalaciones, actividades complementarias y buen clima. "La sinergia entre turismo y deporte permite mejorar las ventajas competitivas del destino, promueve el desarrollo socioeconómico de la zona y aporta valor añadido a la marca turística", expone Kalemba.

Según el grupo Nuevas Perspectivas en Turismo y Ocio de la UOC, un buen destino turístico debe estar bien conectado y debe contar con buenas instalaciones y con un servicio profesionalizado. De estas prácticas deportivas, aparte del sector hotelero y de restauración, se benefician otros profesionales de sectores como la medicina deportiva, la educación física o la dietética.