Cascada del aeropuerto de Singapur
La cascada se llama “Vórtice de la Lluvia” y tiene una altura de siete pisos. changiairport

Es raro dar con uno, pero hay aeropuertos en los que apetece quedarse. Que espere el avión, nos decimos. El de Singapur es uno de ellos. Por algo está considerado uno de los mejores del mundo.

El aeropuerto internacional de Singapur-Changi, que es su nombre exacto, lleva muchos años ganando el título de mejor aeropuerto del mundo en los Skytrax World Airport Awards. Lo ha vuelto a conseguir en 2019. Es la séptima vez que gana este reconocimiento.

Se encuentra ubicado en Changi, a 20 km de la zona comercial de la ciudad y menos de 5 km del centro regional de Tampines. Los aviones despegan y aterrizan con orden y concierto. Pero en lo que destaca especialmente Changi es por sus instalaciones de ocio y servicios gratuitos.

Mientras esperamos nuestro vuelo podemos pasear por un jardín botánico, ir al gimnasio, disfrutar de un masaje, darnos un baño en la piscina o hacer una siesta en sus salas de dormir. Podemos también ver una película el cine del aeropuerto o bajar a la capital de Singapur en un autobús gratuito.

Singapur-Changi tiene cuatro terminales. La última de ellas está completamente automatizada para el viajero. Eso quiere decir que podemos entrar en el avión sin haber interactuado con ninguna persona (eso nos lo ofrecen como una ventaja, pero es discutible).

El aeropuerto, inaugurado en 1981, no se ha quedado en eso. Su oferta de ocio sigue mejorando. Lo último son el bosque artificial y la enorme cascada interior de 40 metros que se han inaugurado hace sólo unos días.

La cascada se llama “Vórtice de la Lluvia”. Se trata de un embudo de agua en forma de cascada y una altura de unos siete pisos. Con sus 40 metros, es la cascada interior más alta del mundo. Se nutre de agua de lluvia reciclada y funciona las 24 horas del día.

Este impresionante ejercicio de ingenieria y creatividad (y su bosque artificial) está dentro de Jewel, un centro de estilo de vida inagurado en abril de este año dentro del aeropuerto. Han hecho falta más de cuatro años y unos 1.200 millones de euros para construir su cúpula de vidrio y acero.