Altavoz Echo.
Altavoz Echo. Amazon

Los altavoces inteligentes Echo revolucionaron el mercado con su nueva tecnología: un asistente virtual llamado Alexa, que escucha a los usuarios cuando detecta su nombre e interpreta los mensajes.

Pero todavía existen algoritmos que Alexa no puede entender y, para ello, un equipo de trabajadores humanos de Amazon se encarga de escuchar y analizar las conversaciones mantenidas con los usuarios para transcribir, corregir y anotar los comandos.

La empresa siempre ha defendido que los empleados en ningún momento obtienen datos personales de los clientes, recibiendo únicamente unos ficheros de audio asociados al número de cliente que los identifica.

Según Bloomerg, los trabajadores reciben, junto a esas conversaciones, las coordenadas de localización donde se han producido, por lo que identificar a esas personas resulta sencillo.

Además, el asistente virtual está programado para comenzar a grabar cuando escucha su nombre, aunque a veces puede malinterpretarlo y comenzar a  registrar las conversaciones en las que los usuarios no buscan dirigirse a él.