Móvil
Aplicaciones en un iPhone. Andrew Gombert / EFE

De acuerdo, la apps nos facilitan la vida pero a veces las carga el diablo. El problema es mayor cuando su carga de malicia nos pasa desapercibida. O sea, cuando se aprobechan de nosotros y nuestros datos un que lo sepamos.

Y ejemplos hay muchos. Esta semana supimos de un fraude masivo en el que 125 apps de Android monitorizaban a los usuarios y creaban publicidad falsa. Mediante más de un centenar y páginas web móviles espías, los estafadores habían logrado generar millones de dólares vía Google Ads.

Lo último son las apps que siguen dando señales de nuestro móvil pese a que las hayamos desinstalado. Existen unas herramientas para desarrolladores de software conocidas como rastreadores de desinstalación (uninstal trackers).

Originalmente, este tipo de herramientas de seguimiento están diseñadas para que los creadores de aplicaciones sean capaces de analizar el efecto de actualizaciones y de otros cambios de software entre los usuarios. Pero ocurre, como cuena Bloomberg, que ahora se están utilizado para enviar anuncios con fines comerciales.

Ocurre que los nuevos modelos de estas herramientas permiten que los desarrolladores de aplicaciones móviles puedan identificar a sus usuarios incluso después de que estos hayan borrado esas apps de su móvil. El problema afecta tanto a los usuarios de Android como a los de iOS.

Las compañías de software pueden así dirigir publicidad mediante notificaciones push. Se trata de las nuevas versiones de rastreadores diseñadas por compañías especializadas como Adjust, AppsFlyer, MoEngage, Localytics y CleverTap.

Utilizando la información recopilada por los rastreadores, los desarrolladores pueden dirigir notificaciones a usuarios que han desinstalado una aplicación, debido a que estos se encuentran identificados en todo momento por parte de las aplicaciones que se valen de los servicios de estos programas.