LA BELLEZA DE NUEVA ZELANDA
La belleza salvaje de Nueva Zelanda. TOM WALKER/CULTURA INQUIETA

Nueva Zelanda es un destino turístico emergente; también para los españoles, pese a estar en nuestras antípodas. Ofrece magníficos paisajes de montaña y costas idílicas para los amantes del deporte y la aventura. Y de todo ello ya tuvimos un magnífico spot en forma de película: El Señor de los Anillos. Allí vimos, por ejemplo, Tongariro, los bosques de Glenorchy o el río Shotover.

Montañas, ríos, volcanes, praderas, fiordos, glaciares, playas solitarias, granjas... en Nueva Zelanda hay de todo. Tal vez, como dicen en Rumbo, es uno de los países más completos y bellos de la Tierra. Además, se le considera cuna del turismo de aventura.

Si te animas a conocer este país, un viaje que dada la distancia y el precio hay que preparar bien, toma nota de sus imprescindibles. Esta agencia de viajes online te recomienda, al menos, estos cinco.

Fiordo de Milford Sound
Considerado por muchos como la octava maravilla del mundo, este fiordo se encuentra en el suroeste de la Isla Sur, en el Parque Nacional de Fiordland, declarado Patrimonio de la Humanidad. Coge uno de los barcos y recorre la lengua azul oscura del mar de Tasmania que serpentea entre aquellas paredes de hasta 1.200 metros de altura. El senderismo en el parque es otra opción.

Los glaciares de Fox y Franz Josef
En la Isla Sur encontramos las dos lenguas de hielo más famosas del país. Separados por pocos kilómetros se encuentran los glaciares Fox y Franz Josef. Se pueden visitar de diversas formas: excursión sobre el hielo, vuelo panorámico en helicóptero, escalada o un simple paseo por el valle del glaciar. De los dos, quizá el Franz Josef es algo más accesible y espectacular.

Tongariro
El volcán Tongariro se erige sobre una tierra yerma, con escasa vegetación, donde se intercalan lagunas coloreadas por los ácidos y bacterias de sus fondos en una tierra que es roja, negra y gris. Tongariro fue elegido por los expertos como el mejor recorrido de trekking de una jornada en el mundo entero. Escarpadas pendientes y pronunciadas bajadas en un circuito rompepiernas. Por algo Peter Jackson eligió este paraje para que fuera el Mordor de sus películas.

Las cuevas de Waitomo
Situadas en el centro de la Isla Norte, el sistema de cuevas de Waitomo atrae a un gran número de turistas cada año. Al estar inundadas de agua, se pueden explorar ataviados con traje de neopreno, casco con luz y montados en un neumático hinchable. El principal atractivo lo componen las famosas luciérnagas de Waitomo. La Arachnocampa Luminosa es una especie endémica en Nueva Zelanda y provocan que el techo de algunas de las cavidades parezca una bóveda celestial en una noche clara.

Parque Nacional Abel Tasman
En el extremo norte de la Isla Sur, se trata de un parque natural costero donde descubrir playas solitarias, densos bosques y zonas de acantilados. Existen infraestructuras para poder acampar y es el lugar perfecto para observar una gran cantidad de aves endémicas. Otra forma de explorar el Abel Tasman es en kayak.