Pueblos negros
La pizarra negra ha sido utilizada principalmente en cubiertas y muros. Diputación de Guadalajara

Si por algo se caracteriza la orografía española es por la extensa y variada gama de paisajes que ofrece al viajero, enclaves donde la posibilidad descubrir auténticas joyas de la naturaleza está asegurada. Es el caso de los conocidos como los Pueblos de la Arquitectura Negra que, en este momento, se encuentran en período de declaración como Patrimonio de la Humanidad por Parte de la Unesco.

Ubicados en la sierra noroccidental de Guadalajara, a los pies del pico Ocejón, su denominación deriva del uso de la pizarra negra tanto en las cubiertas de las casas como en los muros, ofreciendo un paisaje peculiar, donde el negro de las fachadas contrasta con los portones de madera y las grandes chimeneas. Para descubrirlo, lo mejor puede ser realizar una ruta en coche. Esta vez elegimos cuatro municipios delimitados por el río Sorbe y el río Jarama.

Tamajón
Considerado como la entrada natural hacia la ruta de la Arquitectura Negra, en el municipio de Tamajón podrás visitar el ayuntamiento de la localidad, con sede en un Palacio Mendocino del siglo XVI, así como conocer algunas de las leyendas sobre la ermita de la Virgen de los Enebrales. Una de las más populares cuenta que esta ermita debe tener siempre las puertas abiertas. A pocos metros del municipio los amantes de la naturaleza podrán vislumbrar la Ciudad Encantada de Tamajón, donde la erosión de las rocas ha dado lugar a un verdadero espectáculo paisajístico que merece la pena conocer.

Valderde de los Arroyos
El municipio de Valverde de los Arroyos destaca por ser uno de los más turísticos de la zona. Y no es para menos, ya que cuenta con una variedad de ofertas de restaurantes, actividades al aire libre, así como con un Museo Etnográfico. A tan solo dos kilómetros de distancia del pueblo el turista tiene la posibilidad de contemplar las conocidas Chorreras de Despeñalagua, una cascada formada en el cauce del Arroyo de la Chorrera, afluente del río Sorbe, cuya altura alcanza los 120 kilómetros. Para los amantes de los retos existe la posibilidad de escalar los 2.048 metros que componen el Pico Ocejón.

Campillo de Ranas
Esta pequeña localidad que apenas supera los 200 habitantes, puede ofrecer al turista unos días de descanso. En Campillo de Ranas la naturaleza se conjuga con los edificios de aspecto macizo y el color típico de la manpostrería pizarrosa. Comprar artículos artesanales, contemplar el reloj solar o degustar los platos típicos de la zona, son solo algunas de las oportunidades que ofrece una pequeña escapada a Campillo de Ranas.

Majaelrayo
En este municipio guadalajareño el deleite de la naturaleza se postula como uno de los mayores tesoros que alberga esta localidad. A las afueras de la ciudad se pueden ver las Ruinas de la Ermita de Santa Ana, cuyos primeros registros datan sobre el año 1500. Sus fiestas, declaradas de Interés Turístico Regional, se celebran el primer domingo del mes de septiembre en el que los danzantes rinden homenaje al Santo Niño.