Valle del Tiétar
La floración de los cerezos en el Valle del Tiétar. EFE/Raúl Sanchidrián

Como cada primavera, entre el final de marzo y el principio de abril, los cerezos han comenzado a florecer, creando una imagen de esplendor de la naturaleza que es digna de ser disfrutada. Son numerosos los enclaves en los que se puede disfrutar de este paisaje en el que el blanco es el protagonista indiscutible. Y sin embargo, un lugar de la geografía nacional se lleva la palma. El Valle del Jerte ha conseguido convertirse en sinónimo de la floración de la primavera. Pero hay más.

Valle del Tiétar (Ávila)
Esta zona de Ávila es un paraíso para el senderista, ahora con el mejor atrezzo posible. El valle formado por el río Cantos, en la ladera sur de la Sierra de Gredos, alberga cada primavera una de las imágenes más llamativas de la provincia de Ávila, protagonizada por la floración de los cerezos, un espectáculo.

Dispuestos en bancales que salvan las pendientes del valle, los cerezos ofrecen apenas durante cinco o seis días un espectáculo único en una zona también única. A 500 metros de altitud sobre el nivel del mar, los cerezos se cultivan hasta los 1.200 metros de altitud, aunque la ubicación de El Hornillo y de otros municipios de la zona, como Guisando o El Arenal, crea un microclima que permite producir durante ocho meses al año frutas y verduras.

Bolea (Huesca)
Bolea es otro de los sitios en los que se pueden ver los cerezos en flor. Por si fuera poco, cada año, la localidad celebra una feria en la que se venden miles de kilos de cereza, una de sus señas de identidad, ya que se cultivan más de treinta variedades de este fruto.

En el Valle de las Caderechas los cerezos contrastan con sus frondosos bosques

El Bierzo (León)
También florecen los cerezos en el noroeste español. Un ejemplo de ello son las localidades bercianas de Corralón y Rimor, que estos días también vuelven a vestirse del blanco de las flores de sus cerezos. En el primero de estos pueblos, el ayuntamiento ha creado una ruta guiada por los cerezos y una visita al mirador que muestra todo el valle.

Alfarnate (Málaga)
Una de sus características más reseñables de Alfarnate es su orografía, ya que es el municipio más alto de la provincia y está totalmente rodeado por sierras. En los últimos años se ha ido introduciendo el cultivo de los cerezos, convirtiéndolo en uno de sus atractivos, tanto para el turismo como para la economía del lugar.

Valle de las Caderechas (Burgos)
Otro de los enclaves más importantes para visitar cerezos en flor es el Valle de las Caderechas, comarca localizada en Burgos. De hecho, uno de sus grandes atractivos turísticos es su paisaje, en el que contrastan los frondosos y verdes bosques con las flores blancas de los cerezos.