Valle del Jerte
Los cerezos en flor, en un camino del Valle del Jerte. WIKIPEDIA / Víctor Estrada Diaz

El Valle del Jerte, en el norte de Extremadura, se ha convertido en algo así como el "Japón español". En ningún otro lugar se celebra tanto y con tanto éxito –de crítica y publico– la floración de los cerezos. Hay otros rincones de España donde disfrutar de este espectáculo de la naturaleza; desde el Valle de las Caderechas (Burgos), Bolea (Huesca), Alfarnate (Málaga), Guisando y El Hornillo (Ávila) o el también cacereño Valle de la Vera. Pero el Valle del Jerte se ha hecho con una especie de lugar de preferencia.

Más de un millón de árboles tiñen de blanco las laderas del valle. Siguiendo una tradición familiar de siglos, los cerezos se cultivan artesanalmente en bancales labrados en las altas montañas del Valle del Jerte, entre manantiales y aire puro. La floración no se produce todos los años en las mismas fechas, depende de las condiciones meteorológicas que haya durante el invierno. Lo normal es que se produzca durante los últimos 10 días de marzo y los primeros 10 días de abril.

La Fiesta del Cerezo en Flor arranca el día 1 en Barrado y se clausura el 9 en Piornal

Según la directora técnica de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Cereza del Jerte, Pilar Díaz, la floración de los cerezos del Valle del Jerte podría llegar al 30% durante este fin de semana –2 y 3 de abril–, siempre y cuando "las temperaturas buenas acompañen". Reconoce que en la actualidad "se va con un poquito más de retraso en comparación con la campaña anterior".

La floración dura entre 12 y 14 días y es un momento de celebración para toda la comarca que festeja la Fiesta del Cerezo en Flor declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. Este año se inaugura en Barrado, este 1 de abril y la clausura será en Piornal, el 9 de abril. Esta fiesta se celebra desde hace ya más de 40 años como un momento de júbilo en el que el agricultor agradece y aplaude la inminente llegada de la próxima cosecha.

Tradicionalmente apicultores de las zonas de las Hurdes y Sierra de Gata (Cáceres) se trasladan por estas fechas hasta el Jerte con sus colmenas para propiciar la fecundación de los cerezos y que las abejas puedan producir su miel aunque de momento "no se han visto muchos" por la zona, aunque "ya ha empezado".

Y a dónde van las picotas

Las Picotas del Jerte se distinguen por su sabor y dulzura, ya que son las únicas que se desprenden del árbol sin rabito, y además tienen otras características que las diferencian del resto, como su textura carnosa y más crujiente, su tamaño de un calibre de menor tamaño –comprende desde los los 26 milímetros– y su sabor más dulce y su color.

Sólo hay cinco variedades certificadas con la Denominación de Origen Protegida, de las que cuatro son pertenecientes al grupo de las Picotas del Jerte de características similares: Pico Limón Negro, Pico Negro, Pico Colorado y Ambrunés, esta última, la más apreciada por ser la que más tiempo madura en el árbol al sol, y por tanto es la más dulce, y la única variedad con pedúnculo llamada Navalinda.

La zona del Jerte, el Ambroz y la Vera tienen una producción potencial de 40 millones de kilos, mientras que son algo más de 8 millones y medio de kilos de cerezas las que certifica la DOP Cereza del Jerte y la esperanza es que este año se tenga calidad y cantidad de cerezas. Cada vez están más demandadas tanto en el mercado nacional como internacional, sobre todo en Alemania y en Reino Unido. El 60% de la producción de Picotas del Jerte se exporta.