Moncayo
El Moncayo o San Miguel es la máxima cumbre del Sistema Ibérico. FLICKR/M.A.García

Se cumplen 150 años de la presencia de Gustavo Adolfo Bécquer –junto a su hermano Valeriano– en las tierras del Moncayo aragonés. Con ese motivo se han creado los "Caminos del Alma”, una serie de rutas para recorrer los pasos de los dos artistas sevillanos desde el Monasterio de Veruela a diferentes puntos.

Son once caminos por los ambientes misteriosos y oscuros del romanticismo de BécquerHistoria y fantasía, pero también naturaleza, patrimonio, actividades culturales o deporte que ya están accesibles para todos aquellos que visiten Veruela –más de 70.000 el año pasado–. Son once caminos para perderse y revivir los ambientes misteriosos, oscuros y, a veces, fantasmagóricos, tan propios del romanticismo de Bécquer.

Antes de los Bécquer, esos caminos fueron utilizados por los monjes cistercienses que habitaron el Monasterio de Veruela desde el siglo XII, cuando se establecieron en la zona para asentar población y evangelizar la zona reconquistada a los musulmanes, además de servir como defensa en un área fronteriza entre los entonces beligerantes reinos medievales de Aragón, Castilla y Navarra.

Pero fue la estancia de Gustavo Adolfo –el poeta– y Valeriano –el pintor– entre 1863 y 1864 la que otorgó al monasterio la universalidad de la que hoy disfruta y a estas rutas “del alma” el interés cultural que hoy tienen, pues encierran paisajes, lugares y tradiciones que fueron bien relatadas en la obra de Bécquer.

Once rutas "del alma"

La primera de estas rutas “del alma” nos lleva, a través de un camino muy transitado a lo largo de la historia, hasta la ciudad de las tres culturas, Tarazona, principal núcleo urbano del entorno del Moncayo, con un arte mudéjar protegido por la Unesco y una de las juderías más importantes del país.

Tarazona, lugar de arte mudéjar, tiene una de las juderías más importantes del paísCon los caminos dos y tres los visitantes podrán alcanzar las localidades de Grisel, que servía de abastecimiento a los monjes, y Los Fayos, no sin pasar antes cerca de varias humildes construcciones como las llamadas “casas-cuevas” de los pastores, que aún se conservan.

La siguiente ruta comunica Veruela con Trasmoz, famosa por su castillo, que dio lugar a numerosas leyendas sobre brujas y aquelarres y que recogió Gustavo Adolfo Bécquer en sus Rimas y Leyendas.

Litago, Ainzón, Alcalá de Moncayo y Pozuelo de Aragón son los siguientes destinos de los “Caminos del Alma”, todas ellas localidades que dependieron en su día del señorío feudal del monasterio y esta última culmina la ruta más larga de las once, con 27 kilómetros de recorrido.

El camino número 9 comunica Veruela con Añón de Moncayo a través del río Huecha y con llegada a las cuevas que dan nombre al pueblo. Para concluir, las dos últimas rutas son simples paseos por la muralla que rodea al Monasterio de Veruela, por donde pasaba un vía crucis del que todavía se conservan algunas de sus estaciones, y a la ermita de la Aparecida.