Bodegas Protos
La nueva bodega, con el castillo de Peñafiel al fondo. PROTOS

Peñafiel tiene un castillo que se eleva sobre una loma desde el siglo X y es el icono de la localidad vallisoletana. Pero en cierto modo, Peñafiel tiene otro castillo, el que está en las faldas de esa loma. Es la bodega Protos, todo un ejemplo de lo que representa la Ribera del Duero, vinculada a algunos de los mejores vinos de España.

El castillo de Peñafiel es una de las fortificaciones más admiradas del Medievo español. Declarado monumento nacional en 1917, esta fortaleza se construyó entre los siglos IX y X sobre una loma estrecha y larga. El resultado es su característica forma alargada, como un afilado barco varado en Castilla. Hoy, el castillo de Peñafiel aloja el Museo del Vino de la denominación de origen Ribera del Duero.

El castillo de Peñafiel aloja el Museo del Vino de la Ribera del Duero
Más allá de esa loma espera el pueblo que es Peñafiel, con sus muchas bodegas, algunas subterráneas, en la falda de esa loma. Entre todas una de las más reconocidas es Protos, creada en 1927. Como dice su nombre, que en griego significa "primera", fue la primera bodega que se creó en la zona, la primera cooperativa que funcionó a todos los efectos como una bodega privada.

Sus vinos fueron unos de los primeros clásicos asequibles de esta zona –para menos asequible siempre ha estado Vega Sicilia–. Antes de que existiera la D.O. Protos ya elaboraba un vino que llamaba Ribera de Duero, nombre que luego tuvo que variar para que ese término mencionara a toda la comarca vinícola. En 2013, Bodegas Protos fue distinguida como una de las mejores bodegas en el ranking que elabora la revista Wine&Spirits

Hace unos años, Protos decidió incorporarse a la modernidad y lo hizo con una nueva bodega, esa que decimos que es hoy el "otro castillo" de Peñafiel. El proyecto  fue encargado a los prestigiosos arquitectos Richard Rogers & Partners y Alonso Balaguer y asociados. Con planta triangular, destaca la cubierta que funciona como una fachada más, compuesta de cinco bóvedas interconectadas y realizadas con una estructura ligera de madera laminada en forma de arco.

No se puede abandonar esta localidad vallisoletana sin ver la Plaza medieval de El Coso, una de las más antiguas de España, y en la que se celebran numerosas fiestas taurinas. Y si de hacer mesa y mantel se trata, tenemos garantía de poder probar aquí uno de los mejores lechazos asados de España, o también las chuletillas a la brasa.

Fuente: Guía Repsol. Rutas, mapas, restaurantes … ¡Planifica con nosotros tu viaje!