Oleaje en Santander
El faro de la isla de Mouro, en la bocana del Puerto de Santander, batido por el oleaje. Alberto Aja / EFE

Santander es todo un despliegue de belleza natural a orillas del Cantábrico, por algo está enclavada en una de las bahías más hermosas. Con sus playas, paisajes, parques y paseos, Santander enamora. Y lo hace de muchas maneras. Estos son solo algunos planes posibles.

El paseo de Santander
Bajando al mar al amplio Paseo de la Pereda, todo un símbolo de "una" Santander. Por la calle de Castelar podremos contemplar las casas repletas de miradores, balcones y mansardas. De seguir, llegaremos al Paseo Marítimo y a la playa del Sardinero.

La playa símbolo
La playa del Sardinero es el lugar más representativo de la ciudad. Fue lugar de veraneo de personajes ilustres, como la reina Isabel II o Amadeo de Saboya. Hoy se pasea y se hacen competiciones de surf, voleibol, palas, fútbol, etc.

Un paseo de 6 kilómetros
En dirección oeste, 6 km nos separan de San Román de La Llanilla. Es un rincón muy conocido por los santanderinos. Allí podemos visitar la playa y la ermita de la Virgen, unidas gracias a un puente peatonal.

La playa más divertida
La playa del Camello, situada en el lado izquierdo del Palacio de la Magdalena, es pequeña pero ideal para relajarse y observar la roca con forma de camello que se ve cuando la marea está baja. Gusta mucho a los más pequeños porque el agua rompe con fuerza en la orilla y suele haber buenas olas.

La joya del reino
El Palacio de la Magdalena fue construido entre 1909 y 1911 para albergar a la familia real española. Alfonso XIII lo convirtió en su residencia de verano. Se encuentra situado al sur del Sardinero, en la península de la Magdalena.

El meollo de la ciudad
La Plaza Velarde, más conocida como la Plaza Porticada, es la más animada de Santander. Además, acoge restos romanos y de la muralla del siglo XIII. Cerca está la plaza del Ayuntamiento (con su farola de las Cuatro Estaciones) y la catedral gótica de Nuestra Señora de la Asunción.

El pescado del Cantábrico
El Mercado de la Esperanza nos espera en la Plaza de la Esperanza, frente a la iglesia de San Francisco. Merecerá la pena recorrer sus 166 puestos y sorprendernos con la cantidad y calidad de sus pescados, y de paso fijarnos en la fachada de piedra recién restaurada.

El plan familiar
El Parque de la Naturaleza de Cabárceno está a tan solo 17 kilómetros. Son 750 hectáreas con animales en régimen de semilibertad y con numerosas zonas de recreo, merenderos, miradores, cafeterías, restaurantes y un parque infantil.

El faro de Santander
Situado al norte de las playas del Sardinero, el faro de Cabo Mayor fue el primero de los construidos por el gobierno de Isabel II, en 1839, al desarrollar el primer Plan de Alumbrado Marítimo. Su torre cilíndrica alcanza los 30 metros de altura. Hoy, en su interior, encontraremos el Centro de Arte Faro de Cabo Mayor.

El café de la tarde
En el Café Teatro Doménico hay de todo un poco, desde la gente guapa hasta intelectuales. Es ideal para disfrutar de una divertida velada con los amigos. Tiene actuaciones en directo todos los días de la semana.

Fuente: Guía Repsol. Rutas, mapas, restaurantes … ¡Planifica con nosotros tu viaje!