Las gafas, de apariencia casi normal, ejercen su función habitual, pero pulsando un botón se convierten en pantallas de vídeo.

Lo más novedoso es que desde fuera no se nota cuando están activadas, el portador de las gafas es el único que percibe la proyección.

Además, se pueden conectar un teléfono móvil o un mp3 y sirven para leer el correo electrónico.