Pontevedra
Iglesia de San Francisco, en Pontevedra. FLICKR/Jmblanco74

La Ponte Veteri de la que hablaban las crónicas medievales se erige sobre un par de colinas junto a la penúltima curva del río Lérez. Es Pontevedra ciudad de casco antiguo que hay recorrer sin prisas ni precauciones, perdiéndose si puede ser por sus callejones de puro granito, rúas de casas señoriales, plazas de reminiscencias gremiales, fuentes, soportales y terrazas.

Quedan aquí anotadas algunas pistas de valor para recorrer y conocer Pontevedra.     

Un paseo obligado
Para entrar en contacto con la vieja Pontevedra nada mejor que echarse a andar por la Alameda. Alrededor de este paseo se alzan las sedes del poder (Ayuntamiento, Diputación, Xunta…) y también, como romántico contrapunto, las ruinas de Santo Domingo.

Seis museos en uno
En la Plaza de la Leña, dos pazos barrocos, el Castro Monteagudo y el de García Flórez, albergan buena parte de los fondos del Museo de Pontevedra. Este museo con 16.000 piezas expuestas en seis edificios distintos, es un rompecabezas de la cultura gallega: brazaletes de oro prehistóricos, espadas de la Edad del Bronce, miliarios romanos, tímpanos románicos, pinturas, grabados, cerámicas de Sargadelos, azabaches compostelanos, abanicos, marfiles, gaitas…

Una plaza con encanto
Para lo chica que es, la plaza de la Leña tiene mucho que mostrar. Soportales en dos de sus lados, un crucero viajero, procedente de Caldas de Reis y cinco bares y restaurantes con sus respectivas terrazas.

Un isla de esculturas
Un museo de esculturas al aire libre permanece instalado desde el año 2000 en una isla del río Lérez. Monolitos, laberintos y bancos con mensajes filosóficos jalonan la isla de las Esculturas, donde se exhiben las 12 obras de granito de artistas internacionales. Además de museo, la isla es naturaleza: Lugar de Importancia Comunitaria con patos, garzas, somormujos y otras aves.

El buen tapeo
La plaza de las Cinco Calles es zona privilegiada de bares de tapas. Es el caso de O Cruceiro o de Cinco Calles, como la misma plaza. También se encuentran tradicionales taperías en la calle San Nicolás, como O Pulpeiro. Otras referencias indiscutibles son O Noso Bar, Saudade, Bocaíto, Jaqueivi y La Alquería Mudéjar.

El vino de Rías Baixas
En la plaza de la Pedreira tiene su sede, en un palacete barroco con soportales, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas. Aquí podemos visitar un pequeño museo que nos puede contar secretos de este vino y de los cinco rincones de la provincia donde se elabora.

La 'Numancia' y un barco vikingo
Dentro de Museo de Pontevedra está la Cámara de la 'Numancia', una visita que puede hacer la delicias de los niños. Se trata de una reconstrucción del interior de la primera nave acorazada que tuvo España. También gozarán viendo un barco vikingo, como aquellos que aterrorizaron las costas gallegas en los siglos IX y X.

Y otro museo en 3D
Inaugurado a finales de 2012, en el Centro de Interpretación de las Torres Arzobispales se viaja a las profundidades históricas de la ciudad. Se baja físicamente al foso del antiguo castillo de Pontevedra. Por lo demás, un repaso virtual a sus momentos estelares a través de pantallas táctiles, juegos interactivos y un audiovisual en tres dimensiones.

Dos cafés con solera
Dos de los establecimientos con más solera de Pontevedra son el Café Carabela, que abrió sus puertas en 1946 en la plaza de Estrela y el Café Savoy, en la Plaza de Ourense, lugar de tertulias de la vida artística y social pontevedresa desde 1936.

Un paseo entre camelias
El camelio se ha aclimatado a la perfección en las Rías Baixas. Florece en pleno invierno, llenando de colorido los jardines y paseos de Pontevedra. Hay más de 8.000 variedades de camelias que pueden contemplarse en los jardines de Colón, en la plaza de Ferrería y en el Parador.

Fuente: Guía Repsol. Rutas, mapas, restaurantes … ¡Planifica con nosotros tu viaje!