Alcazaba de Almería
La Alcazaba se yergue hoy en magnífico estado. WIKIPEDIA/Calapito

Al-Andalus fue una sociedad que irradió una personalidad propia e influencias que alcanzaron tanto a Occidente como a Oriente. Situada en tierra de encuentros, cruces culturales y fecundos mestizajes, su poderoso influjo se desvanece en el inclemente devenir del tiempo. Almería se conserva como una perla intacta en ese mar de olvido, como una isla entre dos mundos que antaño fueron sólo uno.

La magnífica Alcazaba

Todavía hoy la Alcazaba de Almería se yergue en magnífico estado y desde uno de sus puntos más altos. Se trata de la segunda fortaleza musulmana más extensa en España después de la Alhambra.

La fundación de la ciudad comenzó en el año 995 con la construcción de la fortaleza de la Alcazaba. Construida por Abderrahman III, es una ciudadela defensiva construida en distintos niveles hasta el promontorio más alto, desde el que se domina toda la ciudad y el mar. La Alcazaba cumplió funciones como enclave militar y al mismo tiempo sede del gobierno. En una encomiable planificación, La Alcazaba se divide en tres recintos; el primero fue campamento militar y refugio para la población en caso de asedio.

La Alcazaba cumplió funciones como enclave militar y sede del gobiernoEl Muro de la Vela separa el primer recinto del segundo, en el que se encontraban las residencias de gobernantes, guardias y servidores. Se trata de una ciudad palaciega, sede administrativa de alto contraste con el primer recinto, dotada de los servicios más destacados de la ciudad musulmana. Así, disponía de mezquita, baños, aljibes y tiendas, entre otras comodidades alejadas del concepto de batalla.

Son pocos los vestigios que quedan en pie de este recinto debido a los terremotos que asolaron la provincia durante la edad moderna. No obstante, prevalece como un gran yacimiento arqueológico, objeto aún de investigación.

El tercer recinto es el más moderno de los tres. De construcción cristiana, su edificación se remonta a la época de los Reyes Católicos. Tras la toma de Almería en 1489, mandaron construir un castillo en la parte más occidental y elevada, adaptado a las nuevas estrategias y necesidades militares.

Tras los pasos del arrabal

Por el entramado de calles que serpentea entre La Reina y la Rambla Obispo Orberá se escuchan los ecos del arrabal musulmán, donde son aún visibles los vestigios de su Mezquita Mayor. La presencia musulmana se hace aún más visible si los pasos del visitante se acompañan de personajes de la época que narran su cotidianeidad, sus aventuras y desventuras.

Apenas hay una obra en Almería en la que el pasado no afloreEl ayuntamiento organiza visitas teatralizadas que permiten viajar no sólo en el espacio, sino también en el tiempo, desde la fundación de la ciudad hasta la Almería de los Reyes Católicos.

La ciudad de Almería se muestra respetuosa con su pasado y se afana más que nunca en mantener palpitante la tradición árabe. Así, entre el trepidante devenir de esta moderna urbe se encuentran pequeños restaurantes y teterías que invitan a retroceder en el tiempo.

Por otra parte, la escuela oficial de idiomas cuenta con cursos de árabe entre su oferta académica. Tal vez el origen de tan vívido arraigo se deba a los restos que se extienden por el subsuelo de la ciudad. Y es que apenas hay una obra en Almería en la que el pasado no aflore. Las obras cercanas a la catedral para habilitar el Museo de Artes Religiosas, por ejemplo, han sacado a la luz restos arqueológicos de época musulmana y romana.