Valladolid y los ecos de la Corte: un monumento a cada paso

  • La capital de Castilla y León es conocida por su gran conjunto histórico formado por variedad de iglesias, monasterios, conventos, museos y palacios.
  • El colegio de Santa Cruz es la primera fachada renacentista construída en España.
  • Fue capital de España: en la plaza de San Pablo aún suenan ecos de la Corte.
La estatua del Conde Ansúrez, fundador de la ciudad.
La estatua del Conde Ansúrez, fundador de la ciudad.
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Valladolid es bien conocida por todos por su gran conjunto histórico formado por variedad de iglesias, monasterios, conventos, museos y palacios como es el caso del Palacio Real, la Casa de Cervantes, la Universidad, el Museo Nacional de Escultura... una ciudad que seduce a quien la visita. Asómate a Valladolid. Es la invitación que lanza el Patronato de Turismo, que abre una puerta a la infinidad de encantos que atesora la provincia castellana.

Situada a algo más de dos horas de Madrid, la ciudad atesora un legado artístico y patrimonial que ha servido de base para el crecimiento moderno, sostenible, con identidad española, europea y mundial. En Valladolid capital, los siglos se agolpan en sus calles, en forma de solemnes edificios religiosos y seculares.

Ecos de la antigua Corte

Un relajado paseo por el casco histórico de Valladolid acelera un retroceso en el almanaque para transportar al visitante a una ciudad de canas plateadas. En esta ruta histórica, solemnes edificios de distintos siglos se mantienen imperturbables al paso del tiempo, luciendo los detalles arquitectónicos representativos de su edad.

Como inmejorable punto de partida se sitúa el colegio de Santa Cruz, la primera fachada renacentista que se construyó en España, allá por el siglo XV. En su interior, se encuentra un encantador patio y una biblioteca de magníficas proporciones.

Al lado está situada la plaza de la Universidad, presidida por una estatua de Cervantes. En ella se encuentra el edificio de la primera universidad, cuya fachada es el principal monumento barroco vallisoletano.

Un recorrido por los templos

Desde la misma plaza, un lateral de la catedral pugna por centrar todas las atenciones. Diseñada por Juan de Herrera hacia 1580, su construcción quedó inacabada. En el interior del templo se encuentran joyas de valor incalculable, como el retablo de Juan de Juni. La catedral es también sede del Museo Diocesano y Catedralicio, que se afana en catalogar un nutrido número de piezas eclesiásticas.

Volviendo los pasos hacia la plaza y eligiendo esta vez el acceso opuesto, se alcanza la iglesia de La Antigua, que en su origen fue capilla del palacio del Conde Ansúrez.

Frente al Teatro Calderón se encuentra  la iglesia de las Angustias, cuya talla titular es también de Juan de Juni. En la plaza de San Pablo se encuentra la iglesia homónima, de la que destaca su fachada, diseñada en estilo hispano-flamenco.

Una ciudad de reyes

La zona más señorial de Valladolid se desarrolla en torno a la plaza de San Pablo, donde aún suenan ecos de los elegantes pasos de la Corte. Y es que en torno a esta plaza se encuentran varios palacios fruto de la designación de Valladolid como capital de la Corte.

Señorial y cuna de monarcas es el Palacio Real, la que fuera residencia de Felipe III y lugar de nacimiento de Felipe IV. Comparte linaje de alta alcurnia el palacio de Pimentel, donde nació Felipe II en 1527.

El lujoso palacio de Villena exhibe fondos del Museo Nacional de Escultura, con una impresionante muestra de tallas religiosas fechadas entre los siglos XIII y XVIII. Si esta muestra no aplaca la sed de arte, sólo hay que cruzar la explanada hasta el colegio de Gregorio, reconocible por su fachada gótica hispano-flamenca, donde hay más obras del museo.

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