Hondarribia, una hermosa villa fronteriza y amurallada

La empinada y empedrada calle Mayor de Hondarribia.
La empinada y empedrada calle Mayor de Hondarribia.
Bidasoa Activa

El emplazamiento fronterizo de Hondarribia (Gipuzkoa) ha sido la seña de identidad que durante siglos ha forjado el carácter militar de la localidad. El monte desde el que se domina la desembocadura del río Bidasoa fue el lugar elegido primero por los reyes navarros y luego por los castellanos para una fortificación que ha sido sitiada al menos nueve veces a lo largo de los siglos.

La construcción defensiva que hoy se puede contemplar fue levantada a finales del siglo XV y principios del XVI, y está dotada de cubos de refuerzo, baluartes, fosos y puentes levadizos. Hondarribia, que significa vado de arena en euskera y se llamaba Fuenterrabía hasta no hace tanto tiempo, atesora dentro de esas murallas un casco histórico declarado monumento histórico-artístico.

No es para menos: la empinada y empedrada calle Mayor, la Plaza de Armas o la plaza Gipuzkoa son visitas inexcusables, como lo son el actual parador, que en su día fue el Castillo del emperador Carlos V o la iglesia de Santa María de la Asunción y del Manzano. Pero, más allá de sus lugares nobles, Hondarribia ofrece otra cara histórica, la que de las estrechas viviendas de la calle San Nicolás o el sabor marinero que, ya fuera de las murallas, desprenden las balconadas casas de arrantzales (pescadores) de la calle San Pedro, el lugar idóneo para tomar unos txakolís y unos pintxos.

Una vez abandonado el centro, Hondarribia sigue teniendo mucho que ofrecer: su paseo marítimo, con la francesa localidad de Hendaya enfrente, y su playa en la parte baja. Y, por supuesto, en el cercano monte Jaizkibel, cuyo ascenso está jalonado de los restos de más construcciones militares de distintas épocas, el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de la localidad que da además nombre a la trainera verde de Hondarribia, la Ama Guadalupekoa.

Puerta de Santa María

En un emplazamiento militar totalmente amurallado y con foso protector, esta era una de las dos puertas que daban acceso. En la cara interior de lo que ahora es sólo un arco de piedra aún permanecen los goznes de la puerta, con puente levadizo incuido, que en su día hubo.

Hendaya o San Juan de Luz, al otro lado del Bidasoa, son atractivos adicionales en el entorno. Pero incluso en medio del río, la isla de Faisanes, condominio de franco español que no puede visitarse, nos habla de la historia fronteriza de la zona: ha sido escenario de encuentros y negociaciones entre ambos países en varias ocasiones.

Algunas pistas

Dónde comer: restaurante Abarca; restaurante Arraunlari; sidrería Lokate.

Dónde dormir: Parador de Hondarribia (Gipuzkoa), hotel Jaizkibel, hotel Río Bidasoa.

Fiestas y otras actividades: Alarde (desfile popular, 8 de agosto), Procesión del silencio (18 de abril, que este año coincide con el  800 aniversario de la entrega de la carta puebla), Novena de la Virgen de Guadalupe (31 de agosto a 8 de septiembre).

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